El representante de la OEA critica la misión de la ONU en Haití y pierde su puesto de trabajo
El representante especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), Ricardo Seitenfus, fue despedido 24 horas después de que concediera una franca entrevista al periódico suizo Le Temps el lunes de 20 de diciembre, en la que censuró severamente la ocupación de Haití por parte de la ONU.
En la entrevista, Ricardo Seitenfus, culpó al capitalismo internacional de los males de Haití. Refiriéndose a los 200 años de lucha por la liberación nacional de Haití, el académico nacido en Brasil dijo:
“El pecado original de Haití en la escena internacional fue su liberación. Los haitianos cometieron un crimen inaceptable en 1804: un crimen de lesa majestad en un mundo atribulado. Occidente era un mundo de colonialismo, esclavitud y racismo cuya riqueza se basaba en la explotación de tierras conquistadas. Por ello el modelo revolucionario haitiano espantó a las superpotencias. EE.UU. no reconoció la independencia de Haití hasta 1865. Y Francia exigió el pago de un rescate para aceptar esa liberación. Desde el comienzo, la independencia estuvo comprometida y afectó al desarrollo del país. El mundo nunca ha sabido cómo tratar a Haití, por lo tanto terminó por ignorarlo. Esto llevó a doscientos años de soledad para Haití en la escena internacional. Actualmente, la ONU ha aplicado ciegamente el Capítulo 7 de su Carta; despliega sus tropas para imponer su operación de paz. No soluciona nada, e incluso empeora las cosas. Se quiere convertir a Haití en un país capitalista, una plataforma de exportación para el mercado estadounidense. Es absurdo.”
En 2004, Jean Bertrand Aristide fue derrocado después de un golpe organizado por los gobiernos de Francia, EE.UU. y Canadá. El partido Fanmi Lavalas de Aristide gozaba del apoyo abrumador de la población pobre de Haití.
El énfasis de Aristide en la justicia social, la igualdad y la democracia participativa amenazaba los intereses de las elites financieras y políticas del mundo desarrollado cuyo concepto de la democracia involucra el control privado de las corporaciones multinacionales sobre todos los medios de producción, educación y salud.
Según Seitenfus, la tragedia de Haití ha sido siempre su proximidad a EE.UU., que ha oprimido implacablemente a la isla en función de sus propios intereses económicos.
A continuación, Seitenfus denunció el papel de las ONG en Haití y declaró que muchas de ellas se comportan más como empresarios que como trabajadores humanitarios, utilizan Haití como laboratorio para probar nuevas tecnologías y reclutan a jóvenes sin ninguna experiencia ni conocimiento del pueblo haitiano.
Seitenfus lamentó el hecho de los que doctores haitianos formados en Cuba emigran a EE.UU., Canadá y Francia en lugar de permanecer en su propio país para ayudar a los pobres. También criticó el intento de la “comunidad internacional” de mantener la dependencia de la ayuda de Haití, y citó el comercio justo y la agricultura local sustentable así como una industria del turismo basada en el respeto de la identidad y la cultura haitianas como el camino que debería seguir el desarrollo del país.
Sobre su experiencia en Haití, Seitenfus dijo:
“En dos meses completé una misión de dos años en Haití. Para quedarme aquí y que no me abrumase lo que veía tuve que crear una serie de defensas psicológicas. Quise seguir siendo una voz independiente a pesar del peso de la organización que represento. Me quedé porque quería expresar mis profundas dudas y decir al mundo que ya basta. Es hora de dejar de jugar con Haití” [1]
Unas 24 horas después de esta entrevista Seitenfus dejó de ser representante especial de la Organización de Estados Americanos. Decir la verdad sobre Haití le costó su puesto. Pero Seitenfus puede reconfortarse con el conocimiento de que se pronunció por el pueblo de Haití mientras otros son demasiado codiciosos, demasiado cobardes o demasiado indiferentes para hacerlo.
Seitenfus se refirió al infortunio geográfico de Haití por estar tan cerca de EE.UU. Es ciertamente así, pero el papel de Europa en la miseria de Haití no ha sido menos destructivo que el jugado por EE.UU.
Existe una idea común en Europa de que el problema en el mundo actual es EE.UU., que si la Unión Europea estuviera suficientemente centralizada podría jugar un rol más constructivo en el mundo, asegurando un equilibrio a la hegemonía global de EE.UU.
Nada puede estar más lejos de la verdad. La UE es en todo tan cruel, corrupta y despótica como EE.UU. Cada vez que se menciona el tema de Haití en los medios franceses, una piedad sensiblera y la condescendencia saturan su discurso mendaz. Los medios franceses nunca han reconocido honestamente el papel directo de Francia en la destrucción de Haití; desde su apoyo a las dictaduras de Duvalier en la Guerra Fría hasta el secuestro del presidente democráticamente elegido Jean Bertrand Aristide en 2004. Los medios franceses tampoco han informado nunca de las atrocidades cometidas por las tropas MINUSTAH de la ONU que ocupan actualmente la isla, contra los deseos de la población.
La Unión Europea se ha arrogado el papel de árbitro internacional en asuntos que tienen que ver con la democracia, enviando delegados anónimos a otros países para juzgar sus sistemas políticos en términos de “derechos humanos” y “democracia”.
En 2003, la Unión Europea trabajó con la Iniciativa de la Sociedad Civil, un vástago del Grupo de 184, encabezado por André Apaid, un propietario de maquila estadounidense con un historial impresionante de ‘derechos humanos’. La Unión Europea dio a la organización de ‘sociedad civil’ 773.000 euros. Según el Centro de Estudio de Derechos Humanos, Apaid pagó a Thomas “Labanye” Robinson para que asesinara a miembros del partido Fanmi Lavalas. La oposición de Apaid a Jean Bertrand Aristide se intensificó cuando éste duplicó el salario mínimo de los trabajadores en Haití. ¡El aumento de los salarios de los trabajadores más pobres del mundo es evidentemente una violación de los ‘derechos humanos’ desde el punto de vista de la UE y de EE.UU.!
En las elecciones de diciembre de 2010, aprobadas por EE.UU. y la UE, al partido más popular del país, Fanmi Lavalas, lo excluyeron de la participación. En otras palabras, la Unión Europea y EE.UU. propugnaron la exclusión de la mayoría de los ciudadanos haitianos del proceso democrático. Hasta que llegue el momento en el que los suburbios pobres rebeldes de Haití comprendan lo que los países ricos entienden por ‘democracia’ y ‘derechos humanos’ los soldados de la ONU seguirán patrullando las calles de Puerto Príncipe para mantener, según Ricardo Seitenfus, ‘la paz del cementerio’.
Gearóid Ó Colmáin es columnista en inglés y gaélico de Metro Éireann, el periódico multicultural de Irlanda. Su blog está en www.metrogael.blogspot.com. Para contactos escriba a:gaelmetro@yahoo.ie
© Copyright Gearóid Ó Colmáin, Global Research, 2010
Fuente: www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=22518
Un informe de MSF demuestra que el sistema internacional de ayuda no funciona en Haití
A un mes escaso de que se cumpla un año del terremoto que devastó Haití, el país sigue prácticamente igual que en el momento en que la tierra dejó de temblar. Así lo denuncian el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Médicos Sin Fronteras (MSF), con motivo de la presentación del informe ‘La acción humanitaria en 2009-2010: en esas estábamos cuando tembló Haití’, que ambas organizaciones han elaborado en conjunto.
Aitor Zabalgogeazkoa, director general de MSF, ha señalado que las respuestas al terremoto y a la epidemia de cólera de Haití sólo han mostrado que “el sistema internacional no está preparado para responder a semejantes situaciones de emergencia”. Y no se puede dejar la responsabilidad a los actores no gubernamentales, porque “tenemos recursos limitados”, ha añadido Zabalgogeazkoa.
Si bien un gran número de ONG acudieron a Haití para prestar ayuda tras el seísmo, eso no ha sido garantía de que mejorase la situación. La organización denuncia que la catástrofe fue muy mediática y unas 200 organizaciones acudieron al rescate, pero tan sólo un pequeño número de ellas estaban capacitadas de verdad para prestar una ayuda eficiente. El resto prácticamente estorbaban: por muchos fondos que hubieran recaudado apenas han sabido qué hacer con ellos. Tampoco hay coordinación entre las diversas organizaciones.
Jesús Núñez, codirector del IECAH, ha afirmado que “Haití hace ver que no se han cumplido muchas promesas. Muchísimos de los programas y ayudas que prometieron no se han implementado”. Puso como ejemplo a Obama, que llegó a la presidencia de Estados Unidos como la promesa de un cambio, pero que en sus dos años de mandato ha seguido una política más de continuismo que de cambio.
“No se puede permitir que la ayuda humanitaria sea contaminada por la política”, ha continuado Núñez, quien ha señalado que la ONU sigue en una posición secundaria, pero confía en que la Unión Europea vuelva con fuerza a la escena internacional, así como en que el próximo Gobierno de Haití sepa sacar al país adelante.
Conflictos olvidados
No todos los conflictos son tan mediáticos como el del país caribeño, y por tanto para ellos no se buscan soluciones. Entre ellos están Yemen, Pakistán y Somalia, en este caso con la mitad de los habitantes del país desplazados. También Sudán, donde en marzo de 2009 se ordenó detener al presidente al-Bashir por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad en la región de Darfur. En represalia, las ONG fueron expulsadas del país, dejando a la población sin ayuda.
Parte del problema de que no se hayan llevado a cabo los compromisos prometidos tanto en Haití como en otros lugares necesitados es de la falta de fondos. Entre 2008 y 2009, en plena crisis, los presupuestos de ayuda humanitaria de los países se redujeron en un 11%.
En España, al contrario, el Gobierno aumentó esta ayuda en un 15% respecto al año anterior, con lo que sigue siendo uno de los principales donantes -en Haití es el tercer mayor contribuyente desde el terremoto-. No ocurrió lo mismo en el ámbito autonómico y local: 13 de las 17 comunidades autónomas redujeron sus aportaciones, nueve de ellas en más de un 50%.
Solidaridad con Dignidad: No se olviden de Haití
La solidaridad es la muestra de fraternidad, amor y compasión de la somos compromisarios, ante el necesitado, el más débil y sufrido. Pero esa solidaridad debe ofrecerse con dignidad, amor y respeto al que la necesita.
Haití como pueblo empobrecido por quienes han sido los amos y señores durante más de 500 años de historia de opresión, violencia y expropiación de las riquezas de la primera nación americana en ofrecer al mundo el ejemplo de romper las cadenas de la esclavitud de los negros contra la potencia esclavista de Francia y su emperador Napoleón Bonaparte, necesita del mundo una verdadera solidaridad, que esté cargada de amor, entrega y compasión.
Ese amor y entrega hacia Haití, fue lo que experimentamos durante 13 días que estuvimos en distintas comunidades vascas socializando la actual realidad haitiana, agrada con el terremoto del pasado 12 de enero de 2010, el brote de cólera y la perspectiva del pueblo haitiano en sus aspiraciones de construir su propio destino. La práctica amorosa del pueblo vasco con Haití no tiene ejemplo. Ha ofrecido ayuda humanitaria a través de las Hermanas Mercedarias que tienen una casa allí para levantar una serie de obras sociales en Jacmel que estamos seguros contribuirán a mejorar la educación y la insalubridad, agravadas después del terremoto y más recientemente con el brote de cólera y el paso del huracán Tomás.
El terremoto del 12 de enero dejó al descubierto una realidad de exclusión social total que padece el pueblo haitiano. En 35 segundos más de 300 mil personas perdieron la vida, según estadísticas oficiales ofrecidas por el Presidente haitiano Rene Garcia Preval. Read more >>
Publicaciones
Memoria de actividades 2010 de la intervención post-terremoto en Haití
Medio: ONGD Lanbi Elkartea
Autor: Lanbi Elkartea
Publicado: 11 de Febrero de 2011
Aprovechando el recordatorio del aniversario del terremoto en Haití, desde Lanbi Elkartea queremos presentar la memoria de actividades de la intervención post-terremoto que ha desarrollado nuestra organización en Haití….
¿Qué pasa en Haití?
Medio: Rebelión
Autor: Miguel Angel Navarro Lashayas
Publicado: 26 de Febrero del 2004
Últimamente estamos asistiendo a un inusitado interés de los medios de comunicación por Haití. Las revueltas que se están produciendo en el país han hecho saltar a éste a las páginas de los periódicos y a las pantallas de televisión, pero, ¿Qué es lo que está pasando verdaderamente en Haití? ¿A qué se deben las revueltas? …
Las omisiones de Televisión Española sobre Haití
Medio: Rebelión
Autor: Miguel Angel Navarro Lashayas
Publicado: 30 de Octubre del 2004
Recientemente, “La Dos” de Televisión Española, dentro de su programa, “En Portada”, ha emitido un reportaje sobre la situación de Haití. Si bien la pretensión del reportaje no era hacer una revisión extensa de la reciente historia política del país, también es cierto que resulta imposible comprender la actual situación, sin recurrir a ella. Y es aquí donde el reportaje de Televisión Española adolece de la más mínima rigurosidad, y hace una serie de omisiones de consideración que provocan, cuanto menos, una visión muy sesgada de lo que ocurre en dicho país…
Haití, ¿vamos hacia atrás?
Medio: Diagonal
Autor: Miguel Angel Navarro Lashayas
Publicado: 10 de Mayo del 2007
Cuando ya se cumplen más de tres años de la intervención internacional en Haití, la inseguridad, los abusos de las tropas de la misión de la ONU, los ataques a la población civil y la corrupción siguen marcando la agenda del país…
Cuando se apaguen las luces en Haití
Medio: Rebelion
Autor: Miguel Angel Navarro Lashayas
Publicado: 28 de Enero del 2010
Drama, catástrofe, caos, miseria, consternación, solidaridad son algunas de las palabras que utilizan muchos de los periodistas que en estos últimos días han sido desplazados a Haití. Ciertamente, el terremoto que ha asolado el país es de unas proporciones descomunales, es noticia en todo el mundo, de ello no cabe duda, pero lo que se echa en falta en los medios de comunicación es un análisis que muestre la realidad de Haití…
Los campesinos haitianos quieren dejar atrás el neoliberalismo
16 DE OCTUBRE: DIA DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
Las organizaciones campesinas están furiosas con las autoridades haitianas por haber permitido que las multinacionales y las grandes empresas saquen provecho de la reconstrucción post terremoto, aumentando así la dependencia del país respecto al exterior. Exigen que en lugar de esto se cree un programa radical de reconstrucción agrícola, destinado a recuperar al campesinado devastado. El fundamento de esta reconstrucción sería la soberanía alimentaria.
El 4 de junio del 2010, cerca de 10.000 campesinos haitianos marcharon desde Papaye hasta Hinche, en el Macizo Central de la isla. Quemaron varios bultos de semillas de maíz híbrido que hacían parte de una donación de Monsanto al programa de reconstrucción post terremoto. Durante la manifestación, los campesinos exhibieron slogans como « Larga vida al maíz local!» y «Los transgénicos y las semillas híbridas de Monsanto atentan contra la agricultura campesina».
Chavannes Jean-Baptiste, líder campesino haitiano y coordinador del Movimiento Campesino Papaya (MPP ó Mouvman Peyizan Papay) que ayudó a organizar la manifestación, explicó en una entrevista a GRAIN que Monsanto se está aprovechando del programa de asistencia para hacer que los campesinos dependan de sus semillas y para acabar con la agricultura campesina. Era necesario, declaró, expresar claramente un “NO” rotundo a esta situación. Varias acciones de solidaridad parecidas se llevaron a cabo en Montreal (Canadá) y en Seattle (USA).
La posición de Chavannes Jean-Baptiste corresponde a la que adoptaron 15 asociaciones campesinas, entre las cuales hay una organización juvenil y un grupo de mujeres, quienes con el apoyo de la ONG haitiana PAPDA (Plataforma Para un Desarrollo Alternativo) publicaron una crítica severa a la reacción de urgencia del gobierno haitiano luego del terremoto de enero del 2010.
Tras el trágico terremoto, que causó cerca de 230.000 muertos y obligó a más de medio millón de personas a abandonar Puerto Príncipe y regresar al campo, el Ministerio de Agricultura, de Recursos Naturales y del Desarrollo Rural (el MARNDR) anunció la creación de un Programa Especial de Urgencia y de Apoyo a la Producción Alimenticia, dotado de un presupuesto de 687 millones de dólares estadounidenses. Los objetivos principales son “promover la reintegración social de las personas que migraron desde las ciudades hacia las zonas rurales”, “aumentar su capacidad de generar ingresos mediante actividades intensivas en mano de obra, para permitirles comprar de inmediato los alimentos que necesitan en el corto plazo” y“establecer la seguridad alimentaria de forma permanente”.
No hay nada que agregar a estos objetivos. En lo que los autores del documento de la PAPDA no están de acuerdo con el gobierno es en la estrategia utilizada para lograrlos. Según ellos, el gobierno es incapaz de tomar una primera medida esencial: poner en tela de juicio las políticas neoliberales que acabaron con la agricultura campesina. Si no se deja atrás el neoliberalismo, afirman los autores, el gobierno nunca logrará restablecer los medios de subsistencia de los pequeños productores.
Hasta los años 80s, los haitianos cultivaban suficiente arroz, frijol, maíz, papa y yuca para satisfacer sus necesidades. Pero después del derrocamiento de la dictadura de Duvalier, Haití comenzó a liberalizar su economía. “El FMI y el Banco Mundial decretaron que teníamos que realizar ajustes estructurales”, nos recuerda Camille Chalmers de la PAPDA. “Nos dijeron que éramos vecinos del mayor productor agrícola del mundo y que no había ninguna razón para producir nuestros propios alimentos, ya que podríamos comprarlos a precios bajos. En lugar de dedicarse a la agricultura, los campesinos debían ir a la ciudad para vender su fuerza de trabajo en las fábricas estadounidenses que producían textiles o artículos electrónicos para exportación”.
Los medios de subsistencia de miles de campesinos fueron destruidos. El documento de la PAPDA explica lo ocurrido: “Las políticas neoliberales golpearon a las comunidades rurales en el núcleo de la resistencia campesina, ocasionando un éxodo rural de grandes dimensiones y el crecimiento acelerado de los suburbios. Estas medidas económicas hacen parte del proceso de desestructuración de la agricultura campesina local, favoreciendo a las grandes trans-nacionales que operan en el mercado de alimentos. El resultado fue un empobrecimiento drástico de los campesinos productores excluidos del mercado por la liberalización del comercio exterior, generando una dependencia extraordinaria y desempleo a gran escala”.
El sector público fue reducido a su más mínima expresión por las reformas neoliberales. Se quedó sin recursos, humanos y financieros, para preparar a Haití ante desastres naturales tales como terremotos y huracanes. Según la PAPDA, “hay que admitir que la magnitud de los daños [causados por el terremoto] es intrínseca a los elementos vinculados a la irresponsabilidad de un Estado estructurado contra el pueblo. No es un secreto para nadie: ya en 2007, un informe de la Purdue University advertía sobre la inminencia de un terremoto en Haití, pero el Estado se limitó a menospreciar el informe y a indicar las medidas de protección básicas”.
Hoy, después de un terremoto que causó tanta devastación, el MARNDR anuncia el lanzamiento de un programa de reconstrucción agrícola que, según la PAPDA, brindará muchos más beneficios a las multinacionales que a los pequeños productores. Más de la mitad de los 687 millones de dólares está destinada a proyectos de infraestructura: sistemas de irrigación, carreteras rurales, reparación y refuerzo de las orillas de los ríos, etc. La segunda parte más importante del presupuesto está destinada a la compra de equipos como tractores y demás maquinaria agrícola (113,5 millones de dólares), seguida por la reforestación (37 millones) y las estructuras para prevenir la erosión (20 millones). Además, una parte considerable del presupuesto está reservada para la compra de fertilizantes (18,4 millones), pesticidas (4,7 millones) y semillas/plántulas (5 millones).
Ya que la mayoría de los campesinos haitianos no está en condiciones de comprar un tractor o insumos químicos, incluso si estos fueran subvencionados, el programa beneficiará solo a una pequeña minoría. Es más, dado que Haití no produce fertilizantes, ni pesticidas, ni maquinaria agrícola, serán las empresas extranjeras las que ganen los contratos de venta de todos estos productos. De la misma manera, no hay duda que los contratos de construcción de infraestructuras serán otorgados a multinacionales. Lejos de promover la autosuficiencia nacional, este programa no hará otra cosa que aumentar la dependencia de Haití respecto a los insumos importados. La PAPDA, como lo indica en su informe, piensa que con el tiempo el programa será corregido para favorecer a los intereses extranjeros de manera aún más profunda: “será un programa retocado, dictado y financiado por extranjeros. Por ende, además de la mezquindad de las ambiciones iniciales, será aún peor cuando sea retomado y corregido por agencias como la USAID y otras”.
Destaca PAPDA con una cierta amargura: “La ayuda humanitaria obedece a las leyes del mercado capitalista, que hace pasar los contratos por circuitos donde una gran cantidad del dinero con fines humanitarios se queda en los países donantes. En el campo de la ayuda humanitaria, la preocupación por los intereses y las ganancias está también presente”. Las autoridades haitianas ya no consideran a los campesinos como actores legítimos que conviene consultar: “El MARNDR niega la existencia y la fuerza representativa de la clase campesina. Escoger la política neoliberal equivale a negar también la validez de los conocimientos populares. El MARNDR sigue dando estatuto de verdaderos actores a las ONGs y a las empresas prestadoras de servicios, excluyendo a los productores, que son los que se interesan por cosas diferentes a las materias primas, las ganancias y hacer fortuna”.
Mervyn Claxton, experto en economía política del Caribe, concuerda con la idea de que las autoridades haitianas están perdiendo la oportunidad de dar inicio a una verdadera economía campesina que pueda realmente ayudar con la reconstrucción del país: “Haití dispone de toda una serie de variedades tradicionales de arroz, maíz y frijol. Fueron los esclavos africanos los que trajeron el arroz a Haití hace más de doscientos años, del que hoy existen variedades tradicionales que podemos reagrupar en dos grandes tipos: el arroz de montaña y el arroz de los pantanos. Como es sabido por todos, estas variedades tradicionales son más nutritivas que el arroz norteamericano barato y subvencionado que las remplazó hace 20 o 30 años (el arroz “de Miami”), luego de la liberalización del comercio.
Por lo tanto, respecto a las VAR (Variedades de Alto Rendimiento), el arroz haitiano es más adecuado a la lucha contra la malnutrición, considerada por el gobierno como un problema clave. Es probable que el uso de VAR aumente el riesgo de inseguridad alimentaria en vez de reducirlo, pues estas variedades requieren agua de forma regular y en cantidades suficientes, una necesidad que no podrá satisfacerse durante los periodos de sequía, muy frecuentes en Haití. Las VAR serán promotoras de exclusión y no de integración, ya que su imprescindible necesidad de agua obligará al Ministerio a no incluir en el Programa de Urgencia las zonas no irrigables. Los dueños de las tierras más difíciles de cultivar, menos fértiles o excluidas serán, inevitablemente, los campesinos más pobres del país”.
Los movimientos campesinos tienen su propia visión del modelo de agricultura alternativa que quieren construir. En el documento de la PAPDA hacen un llamado a redefinir las políticas públicas con el objetivo de romper de forma clara con las prácticas del pasado: [es necesaria una] “ruptura en el modelo de desarrollo respecto a la teoría neoliberal, ruptura respecto a la exclusión, ruptura respecto al imperialismo y ruptura respecto al estado centralista”. Para esto, la reconstrucción tiene que movilizar cuatro fuerzas sociales importantes: las mujeres, el campesinado, los jóvenes y los artistas y artesanos.
Doudou Pierre, al igual que Chavannes Jean-Baptiste, es miembro del Movimiento Nacional de los Campesinos del Congreso de Papaya. Doudou da una descripción de los que podría ser el modelo alternativo. Se trata, según él, de “reactivar” la agricultura en Haití siguiendo dos grandes principios. El primero es el de la soberanía alimentaria, es decir, producir localmente la mayor parte de alimentos que necesitan los haitianos: “Estamos en condiciones de producir por lo menos el 80% de lo que comemos”. El segundo incorpora una reforma agraria: “No podemos hablar de soberanía alimentaria si las personas no tienen tierra. Tenemos previsto tomar las tierras de los grandes propietarios y distribuirlas entre los campesinos, para que ellos puedan trabajarlas”. Cuando tengan las tierras, los campesinos necesitarán el apoyo de las autoridades: “El Estado tiene que darnos créditos, brindarnos soporte técnico y ayudarnos a almacenar y gestionar el agua”.
Hay varias propuestas para aumentar la cobertura de la agricultura campesina después de la implantación de estos cambios estructurales. El Centro de Investigación en Economía Política (CEPR) propone que los prestamistas internacionales acepten comprar toda la cosecha de arroz haitiano durante los próximos 2 años. Con este incentivo, los campesinos locales podrían producir casi tanto arroz cuanto reciben de ayuda humanitaria, y la recuperación del sector campesino, que está en ruinas, podría ponerse en marcha. Otra organización propone que el gobierno haga que las escuelas compren todos los alimentos necesarios para los comedores escolares a grupos de pequeños productores locales.
Por su parte, el gobierno no ha dado ningún signo que indique que aceptaría alguna de las propuestas formuladas por las organizaciones campesinas o por los grupos de reflexión que trabajan con estas. Dadas las circunstancias, no es para nada sorprendente que tanto Chavannes Jean-Baptiste, como todos los que manifestaron con él, estén furiosos.
15 de octubre de 2010 – Día de Solidaridad con Haití
Ante la renovación del mandato de la MINUSTAH por parte de las Naciones Unidas llamamos a las organizaciones y movimientos sociales a movilizarnos este 15 de octubre en el marco de la Semana de Acción Global contra la Deuda y las Instituciones Financieras Internacionales.
Por la anulación de la DEUDA y el retiro de los tropas de ocupación
Hace ocho meses, contemplamos horrorizados la destrucción de Haití y la pérdida de miles de vidas, como consecuencia de un fuerte terremoto.
Hoy, la situación sigue siendo muy crítica. Gran parte de la población de Puerto Príncipe se encuentra en un estado de precariedad total, viviendo en las calles sin contar con las condiciones mínimas de supervivencia ni asistencia alimentaria y sanitaria. Así, 1.500.000 haitianos se quedaran sin techo y más de 200.000 ni siquiera tienen una carpa o lona para refugiarse. De los “refugios temporales” previstos, solo el 4.5% han sido construidos. Existen 2.000.000 de personas vulnerables a la desnutrición.
El terremoto que afectó al país, profundizó la destrucción de la población, como consecuencia de años de aplicación de las políticas neoliberales, los ajustes estructurales y el continuo pago de la deuda, sumado a la violación de los derechos humanos por parte de la ocupación militar.
En medio de la tragedia, las tropas de la MINUSTAH, la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, demostraron una vez más su inoperancia y rotundo fracaso al no estar a la altura de las circunstancias y necesidades. Las tropas no realizaron ningún tipo de actividad durante varios días, frente al horror, con miles de cuerpos desperdigados por la ciudad.
La respuesta recibida fue un dispositivo de remilitarización del Comando Sur de los Estados Unidos con cientos de marinos, 26 barcos, 120 aviones, portaviones y demás armamento de guerra. ¿Esa era la ayuda que necesitaba el pueblo haitiano? Estados Unidos ni siquiera destino un dólar de asistencia bilateral para la búsqueda y rescate post-terremoto.
El Fondo Monetario Internacional anuncio recientemente la condonación de la deuda reclamada a Haití, con la hipocresía que nos tiene acostumbrados. La condonación viene atada a la apertura de un nuevo proceso de endeudamiento para la reconstrucción del país y los negocios y beneficios de las grandes empresas multinacionales dedicadas al rubro de la construcción. En este sentido, también llama la atención el valor del contrato acordado por 260.589 dólares, al mes siguiente del terremoto y sin licitación, por el Gobierno de los Estados Unidos a la empresa GEO (Grupo privado de Gestión de Cárceles).
La ayuda prometida por el Gobierno de Francia a través de contribuciones a agencias de la ONU, ONGs y a la Cruz Roja contabilizaba 180 millones de dólares, pero nunca fue desembolsada. La misma situación problemática se percibe en el proceso de donaciones recolectadas por los grupos de socorro en los Estados Unidos: de 1.300 millones de dólares recolectados por la Cruz Roja Estadounidense y de los 609 millones de dólares por los Servicios Católicos de Socorro, sólo se ha gastado 179 millones de dólares hasta el momento. Como resultado, a septiembre de 2010, el pueblo haitiano sólo recibió el 19% de los recursos prometidos por la comunidad internacional para su bienestar.
La Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH) viene a complementar el trabajo de la MINUSTAH, dando el toque final al dispositivo de ocupación y administración neocolonial de Haití por parte de las potencias extranjeras.
15 oct: ¡Basta de falsas soluciones para Haití!
A pesar de esta situación, el pueblo haitiano sigue resistiendo y dando ejemplo de su dignidad, demostrando la capacidad de organización, creatividad, movilización y lucha frente a los planes imperialistas de ocupación económica y militar.
Ante la renovación del mandato de la MINUSTAH por parte de las Naciones Unidas llamamos a las organizaciones y movimientos sociales a movilizarnos este 15 de octubre -en el marco de la Semana de Acción Global contra la Deuda y las IFIs- exigiendo el fin de la ocupación económica y militar y la anulación absoluta e incondicional de la deuda.
Más información: jubileosur@gmail.com /// www.jubileosuramericas.org
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- Intervención de Txema Ezkerra como portavoz de Lanbí Elkartea en rueda de prensa, 22 de enero de 2010
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