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El representante de la OEA critica la misión de la ONU en Haití y pierde su puesto de trabajo

dic 29, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, MINUSTAH  //  1 Comment

El representante especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), Ricardo Seitenfus, fue despedido 24 horas después de que concediera una franca entrevista al periódico suizo Le Temps el lunes de 20 de diciembre, en la que censuró severamente la ocupación de Haití por parte de la ONU.

En la entrevista, Ricardo Seitenfus, culpó al capitalismo internacional de los males de Haití. Refiriéndose a los 200 años de lucha por la liberación nacional de Haití, el académico nacido en Brasil dijo:

“El pecado original de Haití en la escena internacional fue su liberación. Los haitianos cometieron un crimen inaceptable en 1804: un crimen de lesa majestad en un mundo atribulado. Occidente era un mundo de colonialismo, esclavitud y racismo cuya riqueza se basaba en la explotación de tierras conquistadas. Por ello el modelo revolucionario haitiano espantó a las superpotencias. EE.UU. no reconoció la independencia de Haití hasta 1865. Y Francia exigió el pago de un rescate para aceptar esa liberación. Desde el comienzo, la independencia estuvo comprometida y afectó al desarrollo del país. El mundo nunca ha sabido cómo tratar a Haití, por lo tanto terminó por ignorarlo. Esto llevó a doscientos años de soledad para Haití en la escena internacional. Actualmente, la ONU ha aplicado ciegamente el Capítulo 7 de su Carta; despliega sus tropas para imponer su operación de paz. No soluciona nada, e incluso empeora las cosas. Se quiere convertir a Haití en un país capitalista, una plataforma de exportación para el mercado estadounidense. Es absurdo.”

En 2004, Jean Bertrand Aristide fue derrocado después de un golpe organizado por los gobiernos de Francia, EE.UU. y Canadá. El partido Fanmi Lavalas de Aristide gozaba del apoyo abrumador de la población pobre de Haití.

El énfasis de Aristide en la justicia social, la igualdad y la democracia participativa amenazaba los intereses de las elites financieras y políticas del mundo desarrollado cuyo concepto de la democracia involucra el control privado de las corporaciones multinacionales sobre todos los medios de producción, educación y salud.

Según Seitenfus, la tragedia de Haití ha sido siempre su proximidad a EE.UU., que ha oprimido implacablemente a la isla en función de sus propios intereses económicos.

A continuación, Seitenfus denunció el papel de las ONG en Haití y declaró que muchas de ellas se comportan más como empresarios que como trabajadores humanitarios, utilizan Haití como laboratorio para probar nuevas tecnologías y reclutan a jóvenes sin ninguna experiencia ni conocimiento del pueblo haitiano.

Seitenfus lamentó el hecho de los que doctores haitianos formados en Cuba emigran a EE.UU., Canadá y Francia en lugar de permanecer en su propio país para ayudar a los pobres. También criticó el intento de la “comunidad internacional” de mantener la dependencia de la ayuda de Haití, y citó el comercio justo y la agricultura local sustentable así como una industria del turismo basada en el respeto de la identidad y la cultura haitianas como el camino que debería seguir el desarrollo del país.

Sobre su experiencia en Haití, Seitenfus dijo:

“En dos meses completé una misión de dos años en Haití. Para quedarme aquí y que no me abrumase lo que veía tuve que crear una serie de defensas psicológicas. Quise seguir siendo una voz independiente a pesar del peso de la organización que represento. Me quedé porque quería expresar mis profundas dudas y decir al mundo que ya basta. Es hora de dejar de jugar con Haití” [1]

Unas 24 horas después de esta entrevista Seitenfus dejó de ser representante especial de la Organización de Estados Americanos. Decir la verdad sobre Haití le costó su puesto. Pero Seitenfus puede reconfortarse con el conocimiento de que se pronunció por el pueblo de Haití mientras otros son demasiado codiciosos, demasiado cobardes o demasiado indiferentes para hacerlo.

Seitenfus se refirió al infortunio geográfico de Haití por estar tan cerca de EE.UU. Es ciertamente así, pero el papel de Europa en la miseria de Haití no ha sido menos destructivo que el jugado por EE.UU.

Existe una idea común en Europa de que el problema en el mundo actual es EE.UU., que si la Unión Europea estuviera suficientemente centralizada podría jugar un rol más constructivo en el mundo, asegurando un equilibrio a la hegemonía global de EE.UU.

Nada puede estar más lejos de la verdad. La UE es en todo tan cruel, corrupta y despótica como EE.UU. Cada vez que se menciona el tema de Haití en los medios franceses, una piedad sensiblera y la condescendencia saturan su discurso mendaz. Los medios franceses nunca han reconocido honestamente el papel directo de Francia en la destrucción de Haití; desde su apoyo a las dictaduras de Duvalier en la Guerra Fría hasta el secuestro del presidente democráticamente elegido Jean Bertrand Aristide en 2004. Los medios franceses tampoco han informado nunca de las atrocidades cometidas por las tropas MINUSTAH de la ONU que ocupan actualmente la isla, contra los deseos de la población.

La Unión Europea se ha arrogado el papel de árbitro internacional en asuntos que tienen que ver con la democracia, enviando delegados anónimos a otros países para juzgar sus sistemas políticos en términos de “derechos humanos” y “democracia”.

En 2003, la Unión Europea trabajó con la Iniciativa de la Sociedad Civil, un vástago del Grupo de 184, encabezado por André Apaid, un propietario de maquila estadounidense con un historial impresionante de ‘derechos humanos’. La Unión Europea dio a la organización de ‘sociedad civil’ 773.000 euros. Según el Centro de Estudio de Derechos Humanos, Apaid pagó a Thomas “Labanye” Robinson para que asesinara a miembros del partido Fanmi Lavalas. La oposición de Apaid a Jean Bertrand Aristide se intensificó cuando éste duplicó el salario mínimo de los trabajadores en Haití. ¡El aumento de los salarios de los trabajadores más pobres del mundo es evidentemente una violación de los ‘derechos humanos’ desde el punto de vista de la UE y de EE.UU.!

En las elecciones de diciembre de 2010, aprobadas por EE.UU. y la UE, al partido más popular del país, Fanmi Lavalas, lo excluyeron de la participación. En otras palabras, la Unión Europea y EE.UU. propugnaron la exclusión de la mayoría de los ciudadanos haitianos del proceso democrático. Hasta que llegue el momento en el que los suburbios pobres rebeldes de Haití comprendan lo que los países ricos entienden por ‘democracia’ y ‘derechos humanos’ los soldados de la ONU seguirán patrullando las calles de Puerto Príncipe para mantener, según Ricardo Seitenfus, ‘la paz del cementerio’.

Gearóid Ó Colmáin es columnista en inglés y gaélico de Metro Éireann, el periódico multicultural de Irlanda. Su blog está en www.metrogael.blogspot.com. Para contactos escriba a:gaelmetro@yahoo.ie

© Copyright Gearóid Ó Colmáin, Global Research, 2010

Fuente: www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=22518

Solidaridad con Dignidad: No se olviden de Haití

dic 1, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Ayuda humanitaria, Blog, Derechos Humanos, Política Haitiana  //  No Comments

La solidaridad es la muestra de fraternidad, amor y compasión de la  somos compromisarios, ante el necesitado, el más débil y sufrido. Pero esa solidaridad debe ofrecerse con dignidad, amor y respeto al que la necesita.

Haití como pueblo empobrecido por quienes han sido los amos y señores durante más de 500 años de historia de opresión, violencia y expropiación de las riquezas de la primera nación americana en ofrecer al mundo el ejemplo de romper las cadenas de la esclavitud de los negros contra la potencia esclavista de Francia y su emperador Napoleón Bonaparte, necesita del mundo una verdadera solidaridad, que esté cargada de amor, entrega y compasión.

Ese amor y entrega hacia Haití,  fue lo que experimentamos durante 13 días que estuvimos  en distintas comunidades vascas socializando la actual realidad haitiana, agrada con el terremoto del pasado 12 de enero de 2010, el brote de cólera y la perspectiva del pueblo haitiano en sus aspiraciones de construir su propio destino. La práctica amorosa del pueblo vasco con Haití no tiene ejemplo. Ha ofrecido ayuda humanitaria a través de las Hermanas Mercedarias que tienen una casa allí para levantar una serie de obras sociales en Jacmel que estamos seguros contribuirán a mejorar la educación y la insalubridad, agravadas después del terremoto y más recientemente con el brote de cólera y el paso del huracán Tomás.

El terremoto del 12 de enero dejó al descubierto una realidad de exclusión social total que padece el pueblo haitiano. En 35 segundos más de 300 mil personas perdieron la vida, según estadísticas oficiales ofrecidas por el Presidente haitiano Rene Garcia Preval. Read more >>

Los campesinos haitianos quieren dejar atrás el neoliberalismo

oct 22, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, Movimientos Sociales  //  No Comments

16 DE OCTUBRE: DIA DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Las organizaciones campesinas están furiosas con las autoridades haitianas por haber permitido que las multinacionales y las grandes empresas saquen provecho de la reconstrucción post terremoto, aumentando así la dependencia del país respecto al exterior. Exigen que en lugar de esto se cree un programa radical de reconstrucción agrícola, destinado a recuperar al campesinado devastado. El fundamento de esta reconstrucción sería la soberanía alimentaria.

El 4 de junio del 2010, cerca de 10.000 campesinos haitianos marcharon desde Papaye hasta Hinche, en el Macizo Central de la isla. Quemaron varios bultos de semillas de maíz híbrido que hacían parte de una donación de Monsanto al programa de reconstrucción post terremoto. Durante la manifestación, los campesinos exhibieron slogans como « Larga vida al maíz local!» y «Los transgénicos y las semillas híbridas de Monsanto atentan contra la agricultura campesina».

Chavannes Jean-Baptiste, líder campesino haitiano y coordinador del Movimiento Campesino Papaya (MPP ó Mouvman Peyizan Papay) que ayudó a organizar la manifestación, explicó en una entrevista a GRAIN que Monsanto se está aprovechando del programa de asistencia para hacer que los campesinos dependan de sus semillas y para acabar con la agricultura campesina. Era necesario, declaró, expresar claramente un “NO” rotundo a esta situación. Varias acciones de solidaridad parecidas se llevaron a cabo en Montreal (Canadá) y en Seattle (USA).

La posición de Chavannes Jean-Baptiste corresponde a la que adoptaron 15 asociaciones campesinas, entre las cuales hay una organización juvenil y un grupo de mujeres, quienes con el apoyo de la ONG haitiana PAPDA (Plataforma Para un Desarrollo Alternativo) publicaron una crítica severa a la reacción de urgencia del gobierno haitiano luego del terremoto de enero del 2010.

Tras el trágico terremoto, que causó cerca de 230.000 muertos y obligó a más de medio millón de personas a abandonar Puerto Príncipe y regresar al campo, el Ministerio de Agricultura, de Recursos Naturales y del Desarrollo Rural (el MARNDR) anunció la creación de un Programa Especial de Urgencia y de Apoyo a la Producción Alimenticia, dotado de un presupuesto de 687 millones de dólares estadounidenses. Los objetivos principales son “promover la reintegración social de las personas que migraron desde las ciudades hacia las zonas rurales”, “aumentar su capacidad de generar ingresos mediante actividades intensivas en mano de obra, para permitirles comprar de inmediato los alimentos que necesitan en el corto plazo” y“establecer la seguridad alimentaria de forma permanente”.

No hay nada que agregar a estos objetivos. En lo que los autores del documento de la PAPDA no están de acuerdo con el gobierno es en la estrategia utilizada para lograrlos. Según ellos, el gobierno es incapaz de tomar una primera medida esencial: poner en tela de juicio las políticas neoliberales que acabaron con la agricultura campesina. Si no se deja atrás el neoliberalismo, afirman los autores, el gobierno nunca logrará restablecer los medios de subsistencia de los pequeños productores.

Hasta los años 80s, los haitianos cultivaban suficiente arroz, frijol, maíz, papa y yuca para satisfacer sus necesidades. Pero después del derrocamiento de la dictadura de Duvalier, Haití comenzó a liberalizar su economía. “El FMI y el Banco Mundial decretaron que teníamos que realizar ajustes estructurales”, nos recuerda Camille Chalmers de la PAPDA. “Nos dijeron que éramos vecinos del mayor productor agrícola del mundo y que no había ninguna razón para producir nuestros propios alimentos, ya que podríamos comprarlos a precios bajos. En lugar de dedicarse a la agricultura, los campesinos debían ir a la ciudad para vender su fuerza de trabajo en las fábricas estadounidenses que producían textiles o artículos electrónicos para exportación”.

Los medios de subsistencia de miles de campesinos fueron destruidos. El documento de la PAPDA explica lo ocurrido: “Las políticas neoliberales golpearon a las comunidades rurales en el núcleo de la resistencia campesina, ocasionando un éxodo rural de grandes dimensiones y el crecimiento acelerado de los suburbios. Estas medidas económicas hacen parte del proceso de desestructuración de la agricultura campesina local, favoreciendo a las grandes trans-nacionales que operan en el mercado de alimentos. El resultado fue un empobrecimiento drástico de los campesinos productores excluidos del mercado por la liberalización del comercio exterior, generando una dependencia extraordinaria y desempleo a gran escala”.

El sector público fue reducido a su más mínima expresión por las reformas neoliberales. Se quedó sin recursos, humanos y financieros, para preparar a Haití ante desastres naturales tales como terremotos y huracanes. Según la PAPDA, “hay que admitir que la magnitud de los daños [causados por el terremoto] es intrínseca a los elementos vinculados a la irresponsabilidad de un Estado estructurado contra el pueblo. No es un secreto para nadie: ya en 2007, un informe de la Purdue University advertía sobre la inminencia de un terremoto en Haití, pero el Estado se limitó a menospreciar el informe y a indicar las medidas de protección básicas”.

Hoy, después de un terremoto que causó tanta devastación, el MARNDR anuncia el lanzamiento de un programa de reconstrucción agrícola que, según la PAPDA, brindará muchos más beneficios a las multinacionales que a los pequeños productores. Más de la mitad de los 687 millones de dólares está destinada a proyectos de infraestructura: sistemas de irrigación, carreteras rurales, reparación y refuerzo de las orillas de los ríos, etc. La segunda parte más importante del presupuesto está destinada a la compra de equipos como tractores y demás maquinaria agrícola (113,5 millones de dólares), seguida por la reforestación (37 millones) y las estructuras para prevenir la erosión (20 millones). Además, una parte considerable del presupuesto está reservada para la compra de fertilizantes (18,4 millones), pesticidas (4,7 millones) y semillas/plántulas (5 millones).

Ya que la mayoría de los campesinos haitianos no está en condiciones de comprar un tractor o insumos químicos, incluso si estos fueran subvencionados, el programa beneficiará solo a una pequeña minoría. Es más, dado que Haití no produce fertilizantes, ni pesticidas, ni maquinaria agrícola, serán las empresas extranjeras las que ganen los contratos de venta de todos estos productos. De la misma manera, no hay duda que los contratos de construcción de infraestructuras serán otorgados a multinacionales. Lejos de promover la autosuficiencia nacional, este programa no hará otra cosa que aumentar la dependencia de Haití respecto a los insumos importados. La PAPDA, como lo indica en su informe, piensa que con el tiempo el programa será corregido para favorecer a los intereses extranjeros de manera aún más profunda: “será un programa retocado, dictado y financiado por extranjeros. Por ende, además de la mezquindad de las ambiciones iniciales, será aún peor cuando sea retomado y corregido por agencias como la USAID y otras”.

Destaca PAPDA con una cierta amargura: “La ayuda humanitaria obedece a las leyes del mercado capitalista, que hace pasar los contratos por circuitos donde una gran cantidad del dinero con fines humanitarios se queda en los países donantes. En el campo de la ayuda humanitaria, la preocupación por los intereses y las ganancias está también presente”. Las autoridades haitianas ya no consideran a los campesinos como actores legítimos que conviene consultar: “El MARNDR niega la existencia y la fuerza representativa de la clase campesina. Escoger la política neoliberal equivale a negar también la validez de los conocimientos populares. El MARNDR sigue dando estatuto de verdaderos actores a las ONGs y a las empresas prestadoras de servicios, excluyendo a los productores, que son los que se interesan por cosas diferentes a las materias primas, las ganancias y hacer fortuna”.

Mervyn Claxton, experto en economía política del Caribe, concuerda con la idea de que las autoridades haitianas están perdiendo la oportunidad de dar inicio a una verdadera economía campesina que pueda realmente ayudar con la reconstrucción del país: “Haití dispone de toda una serie de variedades tradicionales de arroz, maíz y frijol. Fueron los esclavos africanos los que trajeron el arroz a Haití hace más de doscientos años, del que hoy existen variedades tradicionales que podemos reagrupar en dos grandes tipos: el arroz de montaña y el arroz de los pantanos. Como es sabido por todos, estas variedades tradicionales son más nutritivas que el arroz norteamericano barato y subvencionado que las remplazó hace 20 o 30 años (el arroz “de Miami”), luego de la liberalización del comercio.

Por lo tanto, respecto a las VAR (Variedades de Alto Rendimiento), el arroz haitiano es más adecuado a la lucha contra la malnutrición, considerada por el gobierno como un problema clave. Es probable que el uso de VAR aumente el riesgo de inseguridad alimentaria en vez de reducirlo, pues estas variedades requieren agua de forma regular y en cantidades suficientes, una necesidad que no podrá satisfacerse durante los periodos de sequía, muy frecuentes en Haití. Las VAR serán promotoras de exclusión y no de integración, ya que su imprescindible necesidad de agua obligará al Ministerio a no incluir en el Programa de Urgencia las zonas no irrigables. Los dueños de las tierras más difíciles de cultivar, menos fértiles o excluidas serán, inevitablemente, los campesinos más pobres del país”.

Los movimientos campesinos tienen su propia visión del modelo de agricultura alternativa que quieren construir. En el documento de la PAPDA hacen un llamado a redefinir las políticas públicas con el objetivo de romper de forma clara con las prácticas del pasado: [es necesaria una] “ruptura en el modelo de desarrollo respecto a la teoría neoliberal, ruptura respecto a la exclusión, ruptura respecto al imperialismo y ruptura respecto al estado centralista”. Para esto, la reconstrucción tiene que movilizar cuatro fuerzas sociales importantes: las mujeres, el campesinado, los jóvenes y los artistas y artesanos.

Doudou Pierre, al igual que Chavannes Jean-Baptiste, es miembro del Movimiento Nacional de los Campesinos del Congreso de Papaya. Doudou da una descripción de los que podría ser el modelo alternativo. Se trata, según él, de “reactivar” la agricultura en Haití siguiendo dos grandes principios. El primero es el de la soberanía alimentaria, es decir, producir localmente la mayor parte de alimentos que necesitan los haitianos: “Estamos en condiciones de producir por lo menos el 80% de lo que comemos”. El segundo incorpora una reforma agraria: “No podemos hablar de soberanía alimentaria si las personas no tienen tierra. Tenemos previsto tomar las tierras de los grandes propietarios y distribuirlas entre los campesinos, para que ellos puedan trabajarlas”. Cuando tengan las tierras, los campesinos necesitarán el apoyo de las autoridades: “El Estado tiene que darnos créditos, brindarnos soporte técnico y ayudarnos a almacenar y gestionar el agua”.

Hay varias propuestas para aumentar la cobertura de la agricultura campesina después de la implantación de estos cambios estructurales. El Centro de Investigación en Economía Política (CEPR) propone que los prestamistas internacionales acepten comprar toda la cosecha de arroz haitiano durante los próximos 2 años. Con este incentivo, los campesinos locales podrían producir casi tanto arroz cuanto reciben de ayuda humanitaria, y la recuperación del sector campesino, que está en ruinas, podría ponerse en marcha. Otra organización propone que el gobierno haga que las escuelas compren todos los alimentos necesarios para los comedores escolares a grupos de pequeños productores locales.

Por su parte, el gobierno no ha dado ningún signo que indique que aceptaría alguna de las propuestas formuladas por las organizaciones campesinas o por los grupos de reflexión que trabajan con estas. Dadas las circunstancias, no es para nada sorprendente que tanto Chavannes Jean-Baptiste, como todos los que manifestaron con él, estén furiosos.

“Haití, cinco meses después” – Entrevista de Miwel en Tas-Tas Irrati Librea

jun 8, 2010   //   by admin   //   Blog, Lanbi Elkartea  //  2 Comments

A continuación dejamos un extracto de la entrevista en la radio de Miwel para Tas-Tas Irrati Librea.

“En Mar de Fueguitos, conversan con Miguel Ángel Navarro, integrante de la Asociación Lanbí, colectivo para la solidaridad con Haití que lleva 8 años trabajando con ese país. Navarro acaba de regresar de Haití donde ha participado en las tareas de reconstrucción tras el terremoto de enero. A día de hoy, en Haití permanecen abiertos más de 600 campamentos que acogen a alrededor de 900.000 personas. Según el gobierno, entre 10 y 15 mil personas están refugiadas en campos que podrían quedar inundados durante la temporada de lluvias. En el terremoto murieron 250.000 personas, se destruyó igual número de casas y se perdieron 25.000 negocios.”

Podéis escuchar integramente la entrevista en este link:

Entrevista a Miguel Ángel Navarro

Bill Clinton reconoce que se equivocó en Haití

may 4, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, politica  //  1 Comment
Los ex presidentes, lejos de reconocer sus errores, suelen defender las decisiones que tomaron mientras tenían poder. Por eso las declaraciones de Bill Clinton sobre el “error” que el cometió con Haití cuando era presidente llaman tanto la atención; reconoce que hizo algo mal y ahora está tratando de corregirlo.
“Fue un error”, me dijo el expresidente en una entrevista en Miami. Se refería a la presión que él y otras naciones pusieron en 1994 al recién restituido presidente haitiano, Jean Bertrand Aristide, para que permitiera la importación de arroz con tarifas muy bajas.
Esto acabó con una buena parte del sector agrícola en Haiti, muchas familias perdieron sus tierras y generó hambruna. Haiti pasó de ser un exportador de arroz a ser un importador.
“Estaba mal. Todos estábamos equivocados”.
Sí, era más barato traer arroz de Arkansas que producirlo en Haiti. Pero eso dejó a muchas haitianos sin trabajo. El remedio resultó peor que la enfermedad.
Clinton ahora está a cargo de la coordinación de la ayuda internacional a Haití tras el terremoto que causó mas de 200 mil muertos en enero. Y quiere cambiar las cosas.
“Le voy a pedir a todos los donantes que ayuden a que Haiti sea autosuficiente respecto a su comida”.

Pititako Informatzen conecta en entrevista con Miwel en Haití

mar 9, 2010   //   by admin   //   Ayuda humanitaria, Blog, Entrevista, Lanbi Elkartea  //  No Comments

La semana pasada los compañeros de la radio Pititako Informatzen conectaron con nuestro compañero Miwel en Haití.

Queremos agradecer a los compañeros de Pititako que desde el inicio de Lanbi Elkartea nos han acompañado y han informado de nuestros proyectos en Haití.

logo-pititako

Desde Pititako Informatzen conectamos con Haití, para saber cual es la situación del día a día y como se están afrontando las tareas de reconstrucción. Ahora que las cámaras y los focos se han desplazado a otras catástrofes, es necesario intentar conocer por gente que trabaja allí desde hace muchos años lo que pasa en Haití, huyendo de sensacionalismos y paternalistas llamadas de ayuda. Hablamos con Miguel Navarro, un compañero de la asociación Lanbi Elkartea de Portugalete, que desde hace años trabaja en red con la comunidad haitiana de Arregy, con la educación para el desarrollo, la autonomía de los pueblos y la justicia social como ejes fundamentales.

Podéis escuchar la entrevista en este link

También es imprescindible conocer lo que piensan l@s propi@s haitian@s. Esta carta de la del movimiento PAPDA que lucha por un desarrollo alternativo para Haití, dirigida a todas las organizaciones aliadas y quienes están inmersos en la solidaridad por el pueblo haitiano, es una buena muestra.

En Lanbi Elkartea podéis informaros sobre lo que esta sucediendo, a través de las cartas y crónicas que hacen los compañeros que se encuentran en Haití.

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Aprovechando el recordatorio del aniversario del terremoto en Haití, desde Lanbi Elkartea queremos presentar la memoria de actividades de la intervención post-terremoto que ha desarrollado nuestra organización en Haití...

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