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Mikel Larraza “Haití, regresando al punto de partida, una y otra vez”

Nov 15, 2012   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, Entrevista  //  No Comments

Hace año y medio que llegué a Haití, vivo en Jacmel, una ciudad en el Sudeste del país, un precioso lugar de la costa caribeña. Trabajo en la reconstrucción de escuelas que fueron destruídas por el terremoto de 2010. Durante este tiempo, han pasado varios huracanes con sus consecuentes inundaciones, también sequías… y si una cosa tengo clara es la capacidad que tienen los haitianos de volver al punto de partida una y otra vez, después de haber sido continuamente golpeados. Ahí está su fortaleza, vivir al ras de la vida. Al límite de la supervivencia.

Hoy toca hablar de Sandy, que pasó por el Sudeste dejando muchas lluvias, casi sin interrupción, del miércoles 24 de octubre al sábado 28. Después, lodo, agua por todas partes. Hemos sido testigos de unas inundaciones muy graves, mayores que las producidas por el Huracán Isaac, en agosto de este año. Si bien no se ha producido tanta destrucción de viviendas y la destrucción de letrinas no ha sido tan brutal, porque no hubo tanto viento, ha llovido mucho más que en otras ocasiones.

Las familias haitianas, al límite

De 10 comunas que hay en el Departamento del Sudeste, siete de ellas quedaron aisladas. Hoy mismo seguimos sin acceso a algunas zonas, a otras hemos tenido que entrar por mar. Todo esto hace muy difícil evaluar y llevar cualquier tipo de ayuda a lugares que sabemos que han sido afectados, y que solamente hemos podido ver sobrevolando la zona con un helicóptero.

Según información de Naciones Unidas, más de un 1,8 millones de personas en Haití han sido afectadas por el Huracán Sandy. Pero, como digo, la historia se repite, este país es extremadamente vulnerable. Con un mes de diferencia, hemos tenido dos ciclones. La sensación que tenemos es de que la gente no se ha recuperado del primero (Isaac), en cuanto a agricultura, sobre todo. Y lo poco que quedaba ha vuelto a ser tocado por otro ciclón. Está siendo demoledor, además, es el momento de mayor gasto familiar del año por el comienzo del curso escolar y la necesidad de pagar la matrícula de los niños. Esto va a afectar muchísimo a la vida de las familias en Haití.

Concretando sobre nuestro trabajo, Cruz Roja Española está apoyando a la Cruz Roja Haitiana, en el Departamento del Sudeste haciendo un censo de los daños y familias damnificadas por el ciclón, centrado en viviendas, agua y saneamiento. Hemos estado trabajando y coordinando las acciones con la Dirección de Protección Civil, Delegación de Gobierno y otras organizaciones internacionales. Al final, nos damos cuenta de que quien realmente tiene medios son las organizaciones internacionales y no el Gobierno.

Mucho por hacer

Como necesidades a corto plazo en las que vamos a tener que trabajar después del paso de Sandy, tenemos: incidir en el problema de inseguridad alimentaria que está por venir, este es el punto clave. Después, salud, agua y saneamiento y promoción de higiene. Tenemos que incidir en trabajar por la calidad del agua, redes de abastecimiento, etc. Hay muchos problemas de fondo y este tipo de desastres pone de manifiesto esta situación. Entonces, ves que de 10 ciudades en el departamento, cinco se quedan sin acceso al agua potable, es una proporción enorme porque las redes de abastecimiento de agua son muy frágiles. Cuando hay inundación, lo primero que se desborda son las letrinas, por lo que hay grandes riesgos de que se produzcan enfermedades. En el futuro inmediato, nos podríamos encontrar con un gran problema de cólera, porque se han destruido muchos UTC (Unidades de Tratamiento del cólera). El problema, otra vez, consiste en rehacer las cosas, es volver a rehacer y reinventar continuamente.

Notamos la indefensión que siente la gente, la dependencia absoluta de los organismos internacionales y una responsabilidad compartida muy fuerte. Nuestra capacidad está en parte sobrevalorada por parte de los beneficiarios, no nos eximimos de ninguna culpa ya que nosotros mismos hemos generado esa dinámica. Yo creo que hemos adquirido unas responsabilidades demasiado elevadas y por eso es fundamental capacitar al Gobierno, para que tomen el relevode esas responsabilidades. En este sentido, se está haciendo un gran trabajo en preparación para desastres y gestión de riesgos que hay que intensificar, sobre todo en el desarrollo de capacidades dentro del Estado.

En este país hay que generar herramientas que sean perdurables, para que Haití deje de ser tan vulnerable, herramientas que no sean destruidas por futuros ciclones. Además, creo que hay que ir más allá en la sostenibilidad de lo que hacemos, y es donde solemos ser más débiles, nos olvidamos de crear estructuras que aguanten. En Jacmel, por poner un ejemplo de lo que ocurre en todo el país, 20.000 personas no tienen acceso al agua regularmente. Al pasar la emergencia, las personas volverán a la misma situación.

Debemos vincular la seguridad alimentaria a la preparación para desastres, que la gente no lo pierda todo en el campo, que sepan dónde guardar semillas, que se puedan preparar ante la llegada de un ciclón. Que se mejoren las estructuras de agua, que se mejore el saneamiento y cómo hacer mejores letrinas, en lugares más seguros. Muchas viviendas están en zonas inundables, también centros de salud, escuelas. Esto hay que evitarlo a toda costa. Son necesarios planes urbanos en los que se tengan en cuenta crecidas, zonas de amortiguamiento.

Hay que evitar la deforestación para evitar a su vez, estos enormes problemas y vincular todo a la gestión de riesgo. Identificar las zonas de riesgo, regularlo y poder gestionarlo. Eso es desarrollo. La respuesta a una emergencia debe ser mucho más profunda. Lo que Cruz Roja Haitiana hace cuando se presenta algún riesgo, es evacuar a la gente de las zonas peligrosas, y está bien, claro, que está bien, pero esto no tendría que ser necesario.

Fuente Mikel Larraza, Delegado de reconstrucción de infraestructuras sociales de Cruz Roja Española.

En Jacmel – Haití

El negocio de las catástrofes naturales – El caso de Haití

Apr 26, 2011   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, Derechos Humanos  //  1 Comment

En base al desarrollo de un país el desastre tiene un impacto particular en su población civil. Japón, Chile y Haiti, son tres ejemplos que rompen con el discurso anticlasista de la Sociedad del Riesgo de Ulrich Beck.


El sociólogo alemán Ulrich Beck escribió en 1986 su obra “La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad”, enfocando bajo una visión post-industrial y post-modernista las consecuencias globales del impacto medioambiental, y presentando la conclusión que actualmente estos fenómenos no tienen diferencias para las clases sociales dado que afectan a toda la humanidad por igual.  Beck define el concepto de “Globalidad” como cualquier suceso que ocurra en el planeta afecta a todo el mundo creando el vínculo local y global, y fundando así la “Teoría de la sociedad del riego global”, donde son sociedades que padecen estos riegos fuera de las condiciones de clase social. Beck, ingenuamente, no solo elimina las diferencias graduales sobre las consecuencias de una catastrote natural según las clases sociales dentro de un estado, sino también el efecto que provoca cierto fenómeno en un estado desarrollado o en desarrollo.
Según el marco teórico de Sistema-Mundo del intelectual marxista Immanuel Wallerstein, inspirado en la teoría de la dependencia de Samir Amin y Gunder Frank sobre las relaciones internacionales de poder entre el centro y periferia en el capitalismo global, hace la tipología jerárquica de dominación sobre tres tipos de economía, la centro, la periferia y la semiperiferia, donde pueden existir resistencias y dinámicas de cambio como el caso de los “Tigres Asiáticos”.
En esta tipología de Wallerstein encontramos tres ejemplos como son Japón (centro), Chile (semiperiferia) y Haití (periferia), que han vivido tres fuertes terremotos afectando duramente su economía nacional. En base al desarrollo de cada país el desastre tiene un impacto particular en su población civil, contraponiéndonos a la tesis de Beck de eliminar los indicadores económicos como causa de los efectos de los impactos.
En Haití el terremoto de magnitud 6,5 escala Ritcher produjo unas consecuencias devastadoras de 300.000 muertos y 1 millón de damnificados. En Chile el terremoto del 27 de febrero de 2010, de 8,8 escala Ritcher provocó un saldo de 525 muertos, 23 desaparecidos, 79 hospitales destruidos, 219 puentes colapsados y 200.000 mil viviendas totalmente destruidas. Y en Japón, con fenómenos naturales más catastróficos que los de Haití y Chile por varios terremotos y maremotos de magnitudes entre 8,9 y 6,5 de escala Ritcher, han provocado cerca de 10.000 muertos, hasta ahora. Como podemos apreciar, según la escala numérica de Ritcher el fenómeno natural fue inferior en Haití pero sus consecuencias e impactos fueron mayores que en Chile y Japón.
Así, el nivel de desarrollo económico de un país y el bienestar medio de la población con infraestructuras sólidas sigue siendo parte de la protección de la humanidad a estos desastres. Añadiendo que los desastres son parte de la agenda de negocios del capitalismo para reconstruir las economías y lucrarse las multinacionales de las desgracias acontecidas, aunque la injerencia de estas empresas varía según el desarrollo del capitalismo y el poder de las burguesías en sus naciones, donde unos pueden volver a ser ricos y otros simplemente continuar siendo pobres.

El caso de Haití
Actualmente en el modo de producción capitalista salvaje, el neoliberalismo, todo tiene beneficio, hasta la pobreza. Haití es el estado mas pobre de América, todo y haber sido la segunda nación política, después de Estado Unidos, que se hizo independiente en 1804 tras la victoria contra las tropas francesas napoleónicas en la Batalla de Vertierres. La soberanía de Haití duró poco, y dada cierta inestabilidad política interna el imperio de los Estados Unidos inició su injerencia invadiendo la isla en 1915, y posteriormente dando apoyó, con respaldo de Francia, a la implantación de una dictadura cruenta y represiva liderada por François Duvalier – Papa Doc – y sustituido por su hijo Jean Claude Duvalier en 1971. El papel al que fue sometida Haití como neocolonia impidió su desarrollo soberano económico y político. La llegada del gobierno democrático constitucional en 1987 a causa de una insurrección popular contra la dinastía Duvalier, hizo resurgir la figura de Jean Bertrand Aristide. Sacerdote salesiano de izquierdas y miembro de la Teología de la Liberación Nacional, fue el primer presidente haitiano escogido democráticamente para el periodo de 1991 a 1996 – todo y el intento del golpe de estado del General ultraderechista Raul Cédras en 1994 -, yfue reelegido en 2001. El fortalecimiento de relaciones de Haití con el bloque contrahegemónico de Cuba-Venezuela –posteriormente el ALBA-TCP– para llevar un proceso de desarrollo soberano molestó a Estados Unidos y en 2004 tropas estadounidenses dieron un golpe de estado, con presencia de su embajador, James B.Foley, y del francés, Thierry Burlad, trasladando forzosamente a Aristide a Sudáfrica. La inestabilidad política generada en Haití siguió con la ocupación de tropas norteamericanas durante unos meses, con ayuda de Francia, Chile y Canadá. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas propuso la creación de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH en inglés), dado que Estados Unidos no se podía hacer cargo teniendo miles de soldados en las invasiones de Irak y Afganistán. Brasil cogió la dirección con 20 países restantes.

Injerencia militar
El 12 de Enero de 2010 Haití fue golpeada duramente por el terremoto más duro de su historia, con una magnitud de 6,9 en la escala Richter, generando más de 300.000 muertos y 1 millón de damnificados. ¡Datos escandalosos! Estos desastres naturales no dejan de tener su construcción social consecuente, donde un país de alta pobreza sufre unas consecuencias más desastrosas, al compararse empíricamente con los terremotos de Chile en enero de 2010 y los actuales de Japón.
No solamente la injerencia histórica a la que ha sido sometida Haití ha producido su subdesarrollo y su indefensa a los impactos naturales, sino que actualmente su sometimiento a la dominación imperial con el sufrimiento de “una especie de ocupación neocolonial de 8900 soldados de Naciones Unidas”, como dijo el expresidente Aristide en Sudáfrica, ha hecho que en 7 años de ocupación de la MINUSTAH en Haití (2004-2011), el Índice del Desarrollo Humano no ha mejorado, situándose en 2003 en la posición 150 de 180 países con el dato de 0,475 y en el 2009 manteniéndose en el mismo lugar. Además, no solamente el terremoto afectó a la población civil haitiana sino que el contingente nepalés de la ocupación de la MINUSTAH insertó en el país la epidemia del cólera al dejar materias fecales cerca del río Melle expandiéndose por canales de agua de todo el país. La epidemia ha provocado desde mediados de octubre, según datos actualizados del Ministerio de Salud Pública y Población del pasado 21 de febrero, 4625 muertos y 245.183 personas afectadas atendidas, de las cuales 132.293 hospitalizadas.

Dos tipos cooperación
El desastre del terremoto de Haití no solo “justificó” el 19 de enero la invasión de 12000 soldados norteamericanos con la falacia de ser una misión de “ayuda humanitaria” para poder controlar el país y ocupar el mismo Palacio Presidencial, sino que también movilizó a organismos neoliberales internacionales como el Fondo Internacional Monetario, agencias de la cooperación como la USAID, a Organizaciones No Gubernamentales y a empresas multinacionales para hacer negocio con la pobreza. Haití es llamada “La República de las o­ngs”, con organizaciones como Médicos Sin Fronteras, Asociación Cristiana de Motociclistas, o asociaciones de grupos evangélicos estadounidenses financiados por la USAID que también afectan como control social a la conciencia de protesta de la población, y según datos del Banco Mundial es el país con mayor número de o­ngs por habitantes, donde cerca de 10000 agencias de cooperación que intervienen crean un estado paralelo superando el PIB de Haití. La o­nG Cruz Roja Americana consiguió por fondos de ayuda privada 225 millones de dólares pero solo asignó para intervenciones en Haití 106 millones, “perdiéndose” 149 millones por el camino, según el estudio realizo por Hill Quigley del Centro de Derechos Constitucionales. Empresas como la trasnacional Monsanto, la compañía más grande de semillas a nivel mundial que controla un 20 % del mercado propietario de simientes y un 90% de las patentes biotecnológicas en agricultura, mediante el Foro Social Mundial de Davos de 2010 quiso ponerse la mascara afirmando que habían “donado” al gobierno de Haití475 toneladas de semillas híbridas para distribuir entre el campesinado y potenciar la soberanía alimentaría. Todo fue una estrategia de mercado como afirmó Chavannes Jean-Baptiste, coordinador del Movimiento Campesino Papaye y miembro de la Vía Campesina, denunciado que la donación implícitamente escondía una colonización económica, dado que las semillas transgénicas no podrán ser reutilizadas en cada cosecha, sino que al ser modificadas genéticamente, el campesino – el 80% de la economía de Haití es agrícola – deberá comprar a la multinacional Monsanto si quiere volver a cultivar, generándose, así, una dependencia económica del campesinado con la empresa.También el organismo internacional del Fondo Monetario Internacional hizo presencia en la injerencia económica que seguirá ahogando el desarrollo del país. Mientras el director del FMI, Dominique Strauss Kahn, vendió la idea de que el organismo “donaría como ayuda” 100 millones de dólares, ocultó la letra pequeña que informaba sobre la concesión de un crédito con intereses y con implementación de políticas neoliberales. Si un estado estaba más que fallido, ahora, entre militares, el FMI, las o­nGs y las multinacionales, en Haití el estado ha desaparecido y el negocio económico y político está más que vigente para manos privadas.
Mientras el capitalismo sigue vendiendo su injerencia como “cooperación solidaria”, y unos pocos se llenan los bolsillos con la pobreza y el subdesarrollo de muchos, existen otros modelos contrahegemónicos que buscan solidariamente el desarrollo de los pueblos, sin mediación de préstamos bancarios, o­ngs, empresas privadas o presencia militar, sino en cooperación directa entre estado y estado, entre pueblos y pueblos. Cuba es el ejemplo. Todo y los problemas económicos que padeció Cuba, y que va resolviendo con plena independencia, tras la caída del bloque soviético en 1989 y el endurecimiento del bloqueo económico por Estados Unidos con la ley Torricelli (1992) y la ley Helms Burton (1996), la brigada médica de más de 400 cubanos en Haití salvó la vida a 70.890 haitianos tras la reconstrucción rápida del principal hospital de Port-au-Prince tras su derrumbe por el terremoto, algo que han ocultado los medios de comunicación. A Cuba no le sobran los recursos, ya dijo El Premier de Haití Jean Max Bellerive, como a la cooperación de los países desarrollados capitalistas, pero tampoco busca ningún lucro por ello. Sino simplemente el desarrollo soberano de los pueblos.

Noticia publicada en Kaosenlared.net

Revista América Latina en Movimiento: Haití a un año del terremoto, deudas pendientes

Jan 10, 2011   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog  //  1 Comment

En su número 461 de diciembre de 2010, la revista “América Latina en Movimiento” dedica un monográfico especial a la situación en Haití un año después desde el terremoto.

La revista puede descargarse íntegramente en este enlace

La Agencia Latinoamericana de Información -ALAI- es un organismo de comunicación comprometido con la vigencia plena de los derechos humanos, la igualdad de género y la participación ciudadana en el desarrollo y quehacer público de América Latina. Su accionar se inscribe en la lucha por la democratización de la comunicación, como condición básica de la vida democrática y la justicia social.

ALAI tiene por misión formular y desarrollar respuestas a los diversos desafíos que plantea la comunicación, en tanto área estratégica para la acción social. Desde 1977, desarrolla una propuesta alternativa de comunicación que apunta a la conformación de un nuevo tejido comunicacional, democrático, amplio, descentralizado y pluricultural, en sintonía con los procesos de transformación social.

El representante de la OEA critica la misión de la ONU en Haití y pierde su puesto de trabajo

Dec 29, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, MINUSTAH  //  1 Comment

El representante especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), Ricardo Seitenfus, fue despedido 24 horas después de que concediera una franca entrevista al periódico suizo Le Temps el lunes de 20 de diciembre, en la que censuró severamente la ocupación de Haití por parte de la ONU.

En la entrevista, Ricardo Seitenfus, culpó al capitalismo internacional de los males de Haití. Refiriéndose a los 200 años de lucha por la liberación nacional de Haití, el académico nacido en Brasil dijo:

“El pecado original de Haití en la escena internacional fue su liberación. Los haitianos cometieron un crimen inaceptable en 1804: un crimen de lesa majestad en un mundo atribulado. Occidente era un mundo de colonialismo, esclavitud y racismo cuya riqueza se basaba en la explotación de tierras conquistadas. Por ello el modelo revolucionario haitiano espantó a las superpotencias. EE.UU. no reconoció la independencia de Haití hasta 1865. Y Francia exigió el pago de un rescate para aceptar esa liberación. Desde el comienzo, la independencia estuvo comprometida y afectó al desarrollo del país. El mundo nunca ha sabido cómo tratar a Haití, por lo tanto terminó por ignorarlo. Esto llevó a doscientos años de soledad para Haití en la escena internacional. Actualmente, la ONU ha aplicado ciegamente el Capítulo 7 de su Carta; despliega sus tropas para imponer su operación de paz. No soluciona nada, e incluso empeora las cosas. Se quiere convertir a Haití en un país capitalista, una plataforma de exportación para el mercado estadounidense. Es absurdo.”

En 2004, Jean Bertrand Aristide fue derrocado después de un golpe organizado por los gobiernos de Francia, EE.UU. y Canadá. El partido Fanmi Lavalas de Aristide gozaba del apoyo abrumador de la población pobre de Haití.

El énfasis de Aristide en la justicia social, la igualdad y la democracia participativa amenazaba los intereses de las elites financieras y políticas del mundo desarrollado cuyo concepto de la democracia involucra el control privado de las corporaciones multinacionales sobre todos los medios de producción, educación y salud.

Según Seitenfus, la tragedia de Haití ha sido siempre su proximidad a EE.UU., que ha oprimido implacablemente a la isla en función de sus propios intereses económicos.

A continuación, Seitenfus denunció el papel de las ONG en Haití y declaró que muchas de ellas se comportan más como empresarios que como trabajadores humanitarios, utilizan Haití como laboratorio para probar nuevas tecnologías y reclutan a jóvenes sin ninguna experiencia ni conocimiento del pueblo haitiano.

Seitenfus lamentó el hecho de los que doctores haitianos formados en Cuba emigran a EE.UU., Canadá y Francia en lugar de permanecer en su propio país para ayudar a los pobres. También criticó el intento de la “comunidad internacional” de mantener la dependencia de la ayuda de Haití, y citó el comercio justo y la agricultura local sustentable así como una industria del turismo basada en el respeto de la identidad y la cultura haitianas como el camino que debería seguir el desarrollo del país.

Sobre su experiencia en Haití, Seitenfus dijo:

“En dos meses completé una misión de dos años en Haití. Para quedarme aquí y que no me abrumase lo que veía tuve que crear una serie de defensas psicológicas. Quise seguir siendo una voz independiente a pesar del peso de la organización que represento. Me quedé porque quería expresar mis profundas dudas y decir al mundo que ya basta. Es hora de dejar de jugar con Haití” [1]

Unas 24 horas después de esta entrevista Seitenfus dejó de ser representante especial de la Organización de Estados Americanos. Decir la verdad sobre Haití le costó su puesto. Pero Seitenfus puede reconfortarse con el conocimiento de que se pronunció por el pueblo de Haití mientras otros son demasiado codiciosos, demasiado cobardes o demasiado indiferentes para hacerlo.

Seitenfus se refirió al infortunio geográfico de Haití por estar tan cerca de EE.UU. Es ciertamente así, pero el papel de Europa en la miseria de Haití no ha sido menos destructivo que el jugado por EE.UU.

Existe una idea común en Europa de que el problema en el mundo actual es EE.UU., que si la Unión Europea estuviera suficientemente centralizada podría jugar un rol más constructivo en el mundo, asegurando un equilibrio a la hegemonía global de EE.UU.

Nada puede estar más lejos de la verdad. La UE es en todo tan cruel, corrupta y despótica como EE.UU. Cada vez que se menciona el tema de Haití en los medios franceses, una piedad sensiblera y la condescendencia saturan su discurso mendaz. Los medios franceses nunca han reconocido honestamente el papel directo de Francia en la destrucción de Haití; desde su apoyo a las dictaduras de Duvalier en la Guerra Fría hasta el secuestro del presidente democráticamente elegido Jean Bertrand Aristide en 2004. Los medios franceses tampoco han informado nunca de las atrocidades cometidas por las tropas MINUSTAH de la ONU que ocupan actualmente la isla, contra los deseos de la población.

La Unión Europea se ha arrogado el papel de árbitro internacional en asuntos que tienen que ver con la democracia, enviando delegados anónimos a otros países para juzgar sus sistemas políticos en términos de “derechos humanos” y “democracia”.

En 2003, la Unión Europea trabajó con la Iniciativa de la Sociedad Civil, un vástago del Grupo de 184, encabezado por André Apaid, un propietario de maquila estadounidense con un historial impresionante de ‘derechos humanos’. La Unión Europea dio a la organización de ‘sociedad civil’ 773.000 euros. Según el Centro de Estudio de Derechos Humanos, Apaid pagó a Thomas “Labanye” Robinson para que asesinara a miembros del partido Fanmi Lavalas. La oposición de Apaid a Jean Bertrand Aristide se intensificó cuando éste duplicó el salario mínimo de los trabajadores en Haití. ¡El aumento de los salarios de los trabajadores más pobres del mundo es evidentemente una violación de los ‘derechos humanos’ desde el punto de vista de la UE y de EE.UU.!

En las elecciones de diciembre de 2010, aprobadas por EE.UU. y la UE, al partido más popular del país, Fanmi Lavalas, lo excluyeron de la participación. En otras palabras, la Unión Europea y EE.UU. propugnaron la exclusión de la mayoría de los ciudadanos haitianos del proceso democrático. Hasta que llegue el momento en el que los suburbios pobres rebeldes de Haití comprendan lo que los países ricos entienden por ‘democracia’ y ‘derechos humanos’ los soldados de la ONU seguirán patrullando las calles de Puerto Príncipe para mantener, según Ricardo Seitenfus, ‘la paz del cementerio’.

Gearóid Ó Colmáin es columnista en inglés y gaélico de Metro Éireann, el periódico multicultural de Irlanda. Su blog está en www.metrogael.blogspot.com. Para contactos escriba a:gaelmetro@yahoo.ie

© Copyright Gearóid Ó Colmáin, Global Research, 2010

Fuente: www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=22518

Libro “Viaje a la sostenibilidad” – Una guía para la escuela

Dec 29, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, Educación, Lanbi Elkartea, Libros  //  1 Comment

“Los derechos de autor de este libro serán destinados a Lanbi Elkartea, que a través del programa ‘Ikas dezaten’ colabora en diversos proyectos educativos en Haití”.


Autor
Joseba Martínez Huerta: Profesor de Educación Secundaria y doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Autor de numerosos artículos y publicaciones, colabora con la Cátedra UNESCO sobre Desarrollo Sostenible y Educación Ambiental, de la Universidad del País Vasco, y trabaja como asesor en Ingurugela (Centro de Educación e Investigación Didáctico-Ambiental, dependiente del Gobierno vasco) dinamizando proyectos de educación para la sostenibilidad.

Sinopsis
El aprendizaje para la sostenibilidad no es un nuevo programa o línea transversal; es el núcleo, la esencia ética de la actividad de la propia comunidad escolar. Cada centro educativo trabaja en un contexto definido por su trayectoria, su entorno, sus planes y las expectativas de la comunidad educativa. No existe, por lo tanto, un itinerario único hacia la sostenibilidad, ni un guión estricto a seguir. Es posible avanzar hacia las metas por caminos diferentes; esta guía propone algunos, pero son los y las que viajan quienes deberán elegir lo que más les interesa para ir diseñando su propio itinerario. Viaje a la sostenibilidad. Una guía para la escuela se organiza en tres partes: la primera explora el significado que para la escuela tiene la sostenibilidad, los retos que plantea y las grandes oportunidades que ofrece; la segunda propone actividades y procesos para integrar la sostenibilidad en la vida de la escuela, evaluar la práctica y abordar la planificación de los cambios necesarios; por último, en la tercera parte se ofrecen las herramientas –carteles, fichas y materiales de trabajo- que permiten abordar las actividades y los procesos propuestos.

Info
PVP: 16 euros (IVA incluido)
160 páginas
Formato: 13,5×21 cm
ISBN: 978-84-8319-496-6
Ref: 1CM320

El libro se puede comprar siguiendo en este enlace

Desde Lanbi Elkartea agradecemos a Joseba Martínez todo el apoyo que nos está dando en nuestros proyectos en Haití. Mila esker Joseba.

Solidaridad con Dignidad: No se olviden de Haití

Dec 1, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Ayuda humanitaria, Blog, Derechos Humanos, Política Haitiana  //  No Comments

La solidaridad es la muestra de fraternidad, amor y compasión de la  somos compromisarios, ante el necesitado, el más débil y sufrido. Pero esa solidaridad debe ofrecerse con dignidad, amor y respeto al que la necesita.

Haití como pueblo empobrecido por quienes han sido los amos y señores durante más de 500 años de historia de opresión, violencia y expropiación de las riquezas de la primera nación americana en ofrecer al mundo el ejemplo de romper las cadenas de la esclavitud de los negros contra la potencia esclavista de Francia y su emperador Napoleón Bonaparte, necesita del mundo una verdadera solidaridad, que esté cargada de amor, entrega y compasión.

Ese amor y entrega hacia Haití,  fue lo que experimentamos durante 13 días que estuvimos  en distintas comunidades vascas socializando la actual realidad haitiana, agrada con el terremoto del pasado 12 de enero de 2010, el brote de cólera y la perspectiva del pueblo haitiano en sus aspiraciones de construir su propio destino. La práctica amorosa del pueblo vasco con Haití no tiene ejemplo. Ha ofrecido ayuda humanitaria a través de las Hermanas Mercedarias que tienen una casa allí para levantar una serie de obras sociales en Jacmel que estamos seguros contribuirán a mejorar la educación y la insalubridad, agravadas después del terremoto y más recientemente con el brote de cólera y el paso del huracán Tomás.

El terremoto del 12 de enero dejó al descubierto una realidad de exclusión social total que padece el pueblo haitiano. En 35 segundos más de 300 mil personas perdieron la vida, según estadísticas oficiales ofrecidas por el Presidente haitiano Rene Garcia Preval. Read more >>

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Aprovechando el recordatorio del aniversario del terremoto en Haití, desde Lanbi Elkartea queremos presentar la memoria de actividades de la intervención post-terremoto que ha desarrollado nuestra organización en Haití...

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Libro “Viaje a la sostenibilidad”

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Los derechos de autor de este libro serán destinados a Lanbi Elkartea, que a través del programa ‘Ikas dezaten’ colabora en diversos proyectos educativos en Haití

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