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El representante de la OEA critica la misión de la ONU en Haití y pierde su puesto de trabajo

dic 29, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, MINUSTAH  //  1 Comment

El representante especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), Ricardo Seitenfus, fue despedido 24 horas después de que concediera una franca entrevista al periódico suizo Le Temps el lunes de 20 de diciembre, en la que censuró severamente la ocupación de Haití por parte de la ONU.

En la entrevista, Ricardo Seitenfus, culpó al capitalismo internacional de los males de Haití. Refiriéndose a los 200 años de lucha por la liberación nacional de Haití, el académico nacido en Brasil dijo:

“El pecado original de Haití en la escena internacional fue su liberación. Los haitianos cometieron un crimen inaceptable en 1804: un crimen de lesa majestad en un mundo atribulado. Occidente era un mundo de colonialismo, esclavitud y racismo cuya riqueza se basaba en la explotación de tierras conquistadas. Por ello el modelo revolucionario haitiano espantó a las superpotencias. EE.UU. no reconoció la independencia de Haití hasta 1865. Y Francia exigió el pago de un rescate para aceptar esa liberación. Desde el comienzo, la independencia estuvo comprometida y afectó al desarrollo del país. El mundo nunca ha sabido cómo tratar a Haití, por lo tanto terminó por ignorarlo. Esto llevó a doscientos años de soledad para Haití en la escena internacional. Actualmente, la ONU ha aplicado ciegamente el Capítulo 7 de su Carta; despliega sus tropas para imponer su operación de paz. No soluciona nada, e incluso empeora las cosas. Se quiere convertir a Haití en un país capitalista, una plataforma de exportación para el mercado estadounidense. Es absurdo.”

En 2004, Jean Bertrand Aristide fue derrocado después de un golpe organizado por los gobiernos de Francia, EE.UU. y Canadá. El partido Fanmi Lavalas de Aristide gozaba del apoyo abrumador de la población pobre de Haití.

El énfasis de Aristide en la justicia social, la igualdad y la democracia participativa amenazaba los intereses de las elites financieras y políticas del mundo desarrollado cuyo concepto de la democracia involucra el control privado de las corporaciones multinacionales sobre todos los medios de producción, educación y salud.

Según Seitenfus, la tragedia de Haití ha sido siempre su proximidad a EE.UU., que ha oprimido implacablemente a la isla en función de sus propios intereses económicos.

A continuación, Seitenfus denunció el papel de las ONG en Haití y declaró que muchas de ellas se comportan más como empresarios que como trabajadores humanitarios, utilizan Haití como laboratorio para probar nuevas tecnologías y reclutan a jóvenes sin ninguna experiencia ni conocimiento del pueblo haitiano.

Seitenfus lamentó el hecho de los que doctores haitianos formados en Cuba emigran a EE.UU., Canadá y Francia en lugar de permanecer en su propio país para ayudar a los pobres. También criticó el intento de la “comunidad internacional” de mantener la dependencia de la ayuda de Haití, y citó el comercio justo y la agricultura local sustentable así como una industria del turismo basada en el respeto de la identidad y la cultura haitianas como el camino que debería seguir el desarrollo del país.

Sobre su experiencia en Haití, Seitenfus dijo:

“En dos meses completé una misión de dos años en Haití. Para quedarme aquí y que no me abrumase lo que veía tuve que crear una serie de defensas psicológicas. Quise seguir siendo una voz independiente a pesar del peso de la organización que represento. Me quedé porque quería expresar mis profundas dudas y decir al mundo que ya basta. Es hora de dejar de jugar con Haití” [1]

Unas 24 horas después de esta entrevista Seitenfus dejó de ser representante especial de la Organización de Estados Americanos. Decir la verdad sobre Haití le costó su puesto. Pero Seitenfus puede reconfortarse con el conocimiento de que se pronunció por el pueblo de Haití mientras otros son demasiado codiciosos, demasiado cobardes o demasiado indiferentes para hacerlo.

Seitenfus se refirió al infortunio geográfico de Haití por estar tan cerca de EE.UU. Es ciertamente así, pero el papel de Europa en la miseria de Haití no ha sido menos destructivo que el jugado por EE.UU.

Existe una idea común en Europa de que el problema en el mundo actual es EE.UU., que si la Unión Europea estuviera suficientemente centralizada podría jugar un rol más constructivo en el mundo, asegurando un equilibrio a la hegemonía global de EE.UU.

Nada puede estar más lejos de la verdad. La UE es en todo tan cruel, corrupta y despótica como EE.UU. Cada vez que se menciona el tema de Haití en los medios franceses, una piedad sensiblera y la condescendencia saturan su discurso mendaz. Los medios franceses nunca han reconocido honestamente el papel directo de Francia en la destrucción de Haití; desde su apoyo a las dictaduras de Duvalier en la Guerra Fría hasta el secuestro del presidente democráticamente elegido Jean Bertrand Aristide en 2004. Los medios franceses tampoco han informado nunca de las atrocidades cometidas por las tropas MINUSTAH de la ONU que ocupan actualmente la isla, contra los deseos de la población.

La Unión Europea se ha arrogado el papel de árbitro internacional en asuntos que tienen que ver con la democracia, enviando delegados anónimos a otros países para juzgar sus sistemas políticos en términos de “derechos humanos” y “democracia”.

En 2003, la Unión Europea trabajó con la Iniciativa de la Sociedad Civil, un vástago del Grupo de 184, encabezado por André Apaid, un propietario de maquila estadounidense con un historial impresionante de ‘derechos humanos’. La Unión Europea dio a la organización de ‘sociedad civil’ 773.000 euros. Según el Centro de Estudio de Derechos Humanos, Apaid pagó a Thomas “Labanye” Robinson para que asesinara a miembros del partido Fanmi Lavalas. La oposición de Apaid a Jean Bertrand Aristide se intensificó cuando éste duplicó el salario mínimo de los trabajadores en Haití. ¡El aumento de los salarios de los trabajadores más pobres del mundo es evidentemente una violación de los ‘derechos humanos’ desde el punto de vista de la UE y de EE.UU.!

En las elecciones de diciembre de 2010, aprobadas por EE.UU. y la UE, al partido más popular del país, Fanmi Lavalas, lo excluyeron de la participación. En otras palabras, la Unión Europea y EE.UU. propugnaron la exclusión de la mayoría de los ciudadanos haitianos del proceso democrático. Hasta que llegue el momento en el que los suburbios pobres rebeldes de Haití comprendan lo que los países ricos entienden por ‘democracia’ y ‘derechos humanos’ los soldados de la ONU seguirán patrullando las calles de Puerto Príncipe para mantener, según Ricardo Seitenfus, ‘la paz del cementerio’.

Gearóid Ó Colmáin es columnista en inglés y gaélico de Metro Éireann, el periódico multicultural de Irlanda. Su blog está en www.metrogael.blogspot.com. Para contactos escriba a:gaelmetro@yahoo.ie

© Copyright Gearóid Ó Colmáin, Global Research, 2010

Fuente: www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=22518

Solidaridad con Dignidad: No se olviden de Haití

dic 1, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Ayuda humanitaria, Blog, Derechos Humanos, Política Haitiana  //  No Comments

La solidaridad es la muestra de fraternidad, amor y compasión de la  somos compromisarios, ante el necesitado, el más débil y sufrido. Pero esa solidaridad debe ofrecerse con dignidad, amor y respeto al que la necesita.

Haití como pueblo empobrecido por quienes han sido los amos y señores durante más de 500 años de historia de opresión, violencia y expropiación de las riquezas de la primera nación americana en ofrecer al mundo el ejemplo de romper las cadenas de la esclavitud de los negros contra la potencia esclavista de Francia y su emperador Napoleón Bonaparte, necesita del mundo una verdadera solidaridad, que esté cargada de amor, entrega y compasión.

Ese amor y entrega hacia Haití,  fue lo que experimentamos durante 13 días que estuvimos  en distintas comunidades vascas socializando la actual realidad haitiana, agrada con el terremoto del pasado 12 de enero de 2010, el brote de cólera y la perspectiva del pueblo haitiano en sus aspiraciones de construir su propio destino. La práctica amorosa del pueblo vasco con Haití no tiene ejemplo. Ha ofrecido ayuda humanitaria a través de las Hermanas Mercedarias que tienen una casa allí para levantar una serie de obras sociales en Jacmel que estamos seguros contribuirán a mejorar la educación y la insalubridad, agravadas después del terremoto y más recientemente con el brote de cólera y el paso del huracán Tomás.

El terremoto del 12 de enero dejó al descubierto una realidad de exclusión social total que padece el pueblo haitiano. En 35 segundos más de 300 mil personas perdieron la vida, según estadísticas oficiales ofrecidas por el Presidente haitiano Rene Garcia Preval. Read more >>

Las razones de un Estado fallido en Haití

nov 29, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, Derechos Humanos, Política Haitiana  //  No Comments

Las imágenes que llegan de Haití son estremecedoras. No es ninguna novedad, pero últimamente -sobre todo desde el terremoto de enero de este año- todo el mundo ha podido ver la situación trágica en que se encuentra Haití. Ante este paisaje humano, hay que preguntar qué pasa en aquel país. ¿Cómo es posible que el impacto de un terremoto haya tenido unas consecuencias tan trágicas?

Desde República Dominicana, donde hace poco he estado para evaluar unos proyectos de lucha contra la pobreza, hay quien dice que lo que está ocurriendo en el Estado vecino es un castigo de Dios como consecuencia de que la mayoría de haitianos profesan el vudú. Evidentemente, la mayor parte de la gente no cree en esta teoría, pero sí que mucha se pregunta: ¿qué pasa a Haití?

A esta pregunta hay que responder con dos respuestas. La primera se relaciona con la vulnerabilidad de la población y la segunda con las razones por las cuales se ha llegado a esta situación. La primera pregunta es más sencilla de responder: el problema de Haití no es que sufra los rigores climatológicos propios de las islas caribeñas, si no que la pobreza de su población hace que cada huracán, terremoto o lluvia tropical suponga una hecatombe. Hay que señalar que estamos hablando de un país que tiene una población con una esperanza de vida de 51 años, que el 78% de la gente vive con menos de dos dólares diarios, y que solo el 52% tiene agua potable y el 32%, drenaje. Con este panorama social, la vulnerabilidad de la gente es extrema y, por eso, mientras que un terremoto de siete grados de la escala de Richter en California supone una docena de muertos, en Haití mueren (tal como sucedió el año pasado) 200.000 personas.

La segunda respuesta es algo más complicada. De entrada, hay que mencionar tres elementos: el legado del colonialismo francés, el impacto de las intervenciones norteamericanas que ocuparon y administraron el país desde 1914 hasta 1934, y el peso de una feroz y depredadora dictadura que empezó en 1957 y reinó hasta 1986. Esta dictadura, comandada por François Duvalier (conocido como Papa Doc) supuso un éxodo de la gente más capaz y un empobrecimiento del resto.

No hay duda que la dictadura fue uno de los capítulos más tristes, crueles y corruptos de la historia del país. Aunque quizá no se tiene que atribuir todo lo que se vive hoy en Haití a lo que pasó hace dos siglos o al legado de una dictadura.

Cómo ya se sabe, a principios de los 90, el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide ganó unas elecciones con un movimiento popular llamado Lavalas. La población tenía depositadas muchas esperanzas en este nuevo líder, pero en 1991 un militar (Raoul Cédras) interrumpió la experiencia democrática. Con Cédras, el país volvió a sufrir un régimen dictatorial. Poco después, en 1994, la Administración norteamericana volvió a invadir el país, pero esta vez para reponer en el poder al antiguo presidente electo.

El problema es que, desde entonces, Aristide y su succesor, René Préval (desde 1996), han podido hacer muy poco para llevar a cabo las políticas que creían necesarias, puesto que junto con la democratización de las instituciones también se liberalizó completamente la economía y se privatizaron las pocas empresas estatales que quedaban, a la vez que se desmanteló la poca infraestructura todavía en manos del Estado.

Hay que señalar que Haití sufrió una trágica combinación: la de la democratización institucional, la liberalización económica y el desmantelamiento del Estado. Esta combinación ha supuesto el empobrecimiento de los campesinos, la caída de la producción, la ruina de la poca industria y servicios del país y, además, la incapacidad de los gobiernos de poder hacer efectivas las políticas sociales, educativas y de seguridad más elementales. Fue en este contexto en el que, el 12 de enero, Puerto Príncipe sufrió un apocalíptico terremoto.

Lo peor de lO ocurrido es que a raíz de las políticas mencionadas ha sido imposible atender a las personas afectadas por el seísmo. Mucho del dinero y de las donaciones que llegaron a Haití hace 10 meses todavía no se han podido gastar. Hoy el país está administrado por una constelación de organizaciones internacionales que no tienen la capacidad de atender de forma coherente ni ordenada a los damnificados. Y el Estado tampoco puede hacerlo. En este contexto, ayer se celebraron elecciones para escoger un presidente, 99 diputados y 11 senadores. Muchas voces exclamaron que quizá se tenían que aplazar las elecciones, pero la OEA, la ONU y EEUU dijeron que era necesario escoger una autoridad democrática para poder avanzar en la reconstrucción. Quizá tienen razón, pero existe el peligro de pensar que las elecciones y la designación de nuevos representantes supone la creación del Estado. No se tiene que confundir un presidente con un Estado, y lo que necesita Haití es esto último.

Noticia original de Salvador Martí Puig, Profesor de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca.

Imágenes y fotos de Haití diez meses después

nov 4, 2010   //   by admin   //   Ayuda humanitaria, Blog, Ciclones, Derechos Humanos, Fotos, Salud  //  1 Comment

Ya han pasado más de diez meses después de que el enero pasado un terremoto golpeara con crueldad Haití, reduciendo la capital Port-au-Prince a escombros y llevándose más de 300.000 vidas.

Desde entonces, el gobierno de Haití, Naciones Unidas, y otros muchos organismos internacionales de ayuda han luchado a diario por mantener a la población sana y alimentada, todo esto mientras el pueblo haitiano intenta volverse a poner en pie.

Por si no fuera poco, las últimas semanas un brote de cólera ha matado a más de 300 personas en el país. Se especula que esta cepa de cólera no es originaria de Haití, y que podría coincidir con las cepas que tienen origen en el sur de Asia, hay sospechas en el personal de Naciones Unidas de esa región que estaban asentados cerca del brote.

Cerca de 1,3 millones de haitianos todavía hoy sobreviven hacinados en miles de campamentos improvisados alrededor de la capital, todos ellos vulnerables a los brotes de enfermedades como a los elementos y el tiempo, que también ahora cobra especial preocupación, cuando se acerca la tormenta tropical Tomas, que podría llegar a la categoría de huracán. Tomas tocó tierra el viernes.

Os dejamos una recopilación de imágenes que hablan por si solas y que retratan estos últimos meses en Haití.

Fuente original

Brote de Cólera en Haití

oct 23, 2010   //   by Miwel   //   Artículos de interés, Ayuda humanitaria, Blog, Noticias, Salud, Terremoto  //  No Comments

El Gobierno haitiano confirma que la epidemia de cólera que se presenta en el país es “del tipo más peligroso” y que ya se ha cobrado la vida de 135 personas. El brote se ha dado en la región de Artiboine. El ministro de sanidad afirmó que “nos encontramos en estado de urgencia sanitaria, se trata de un nuevo mal que afecta el país que nuca había conocido esta enfermedad en el pasado.” La OMS indicó que se trata de la primera epidemia de cólera en el país en un siglo.

Las autoridades stán muy preocupadas ante la posibilida de que la enfermedad se propague rápidamente debido a las precarias condiciones de los campamentos de desplazados. Los hospitales se encuentran desbordados por la afluencia de pacientes y el personal médico no da abasto. A pesar de que organizaciones como Partners in Health o Médicos Sin Fronteras ya han establecido operativos especiales.

El secretario general para asuntos humanitarios de la ONU Catherine Bragg ha afirmado que las estadísticas del Gobierno haitiano han confirmado más de 1.500 casos. La agencias de salud que se encuentran en el país tratan de frenar el brote con la distribución de más de 300.000 antibióticos y 10.000 cajas de pastillas potabilizadoras de agua. Para leer más pinchar aquí

Se puede seguir toda la información en lapágina web de la oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de la ayuda humanitaria (pinchar aquí)

El cólera es una infección intestinal aguda, grave, que se caracteriza por la aparición de diarrea abundante, vómitos y deshidratación. Está originada por la bacteria Vibrio Cholerae, y de no ser tratada a tiempo, resulta mortal.

Los campesinos haitianos quieren dejar atrás el neoliberalismo

oct 22, 2010   //   by admin   //   Artículos de interés, Blog, Movimientos Sociales  //  No Comments

16 DE OCTUBRE: DIA DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Las organizaciones campesinas están furiosas con las autoridades haitianas por haber permitido que las multinacionales y las grandes empresas saquen provecho de la reconstrucción post terremoto, aumentando así la dependencia del país respecto al exterior. Exigen que en lugar de esto se cree un programa radical de reconstrucción agrícola, destinado a recuperar al campesinado devastado. El fundamento de esta reconstrucción sería la soberanía alimentaria.

El 4 de junio del 2010, cerca de 10.000 campesinos haitianos marcharon desde Papaye hasta Hinche, en el Macizo Central de la isla. Quemaron varios bultos de semillas de maíz híbrido que hacían parte de una donación de Monsanto al programa de reconstrucción post terremoto. Durante la manifestación, los campesinos exhibieron slogans como « Larga vida al maíz local!» y «Los transgénicos y las semillas híbridas de Monsanto atentan contra la agricultura campesina».

Chavannes Jean-Baptiste, líder campesino haitiano y coordinador del Movimiento Campesino Papaya (MPP ó Mouvman Peyizan Papay) que ayudó a organizar la manifestación, explicó en una entrevista a GRAIN que Monsanto se está aprovechando del programa de asistencia para hacer que los campesinos dependan de sus semillas y para acabar con la agricultura campesina. Era necesario, declaró, expresar claramente un “NO” rotundo a esta situación. Varias acciones de solidaridad parecidas se llevaron a cabo en Montreal (Canadá) y en Seattle (USA).

La posición de Chavannes Jean-Baptiste corresponde a la que adoptaron 15 asociaciones campesinas, entre las cuales hay una organización juvenil y un grupo de mujeres, quienes con el apoyo de la ONG haitiana PAPDA (Plataforma Para un Desarrollo Alternativo) publicaron una crítica severa a la reacción de urgencia del gobierno haitiano luego del terremoto de enero del 2010.

Tras el trágico terremoto, que causó cerca de 230.000 muertos y obligó a más de medio millón de personas a abandonar Puerto Príncipe y regresar al campo, el Ministerio de Agricultura, de Recursos Naturales y del Desarrollo Rural (el MARNDR) anunció la creación de un Programa Especial de Urgencia y de Apoyo a la Producción Alimenticia, dotado de un presupuesto de 687 millones de dólares estadounidenses. Los objetivos principales son “promover la reintegración social de las personas que migraron desde las ciudades hacia las zonas rurales”, “aumentar su capacidad de generar ingresos mediante actividades intensivas en mano de obra, para permitirles comprar de inmediato los alimentos que necesitan en el corto plazo” y“establecer la seguridad alimentaria de forma permanente”.

No hay nada que agregar a estos objetivos. En lo que los autores del documento de la PAPDA no están de acuerdo con el gobierno es en la estrategia utilizada para lograrlos. Según ellos, el gobierno es incapaz de tomar una primera medida esencial: poner en tela de juicio las políticas neoliberales que acabaron con la agricultura campesina. Si no se deja atrás el neoliberalismo, afirman los autores, el gobierno nunca logrará restablecer los medios de subsistencia de los pequeños productores.

Hasta los años 80s, los haitianos cultivaban suficiente arroz, frijol, maíz, papa y yuca para satisfacer sus necesidades. Pero después del derrocamiento de la dictadura de Duvalier, Haití comenzó a liberalizar su economía. “El FMI y el Banco Mundial decretaron que teníamos que realizar ajustes estructurales”, nos recuerda Camille Chalmers de la PAPDA. “Nos dijeron que éramos vecinos del mayor productor agrícola del mundo y que no había ninguna razón para producir nuestros propios alimentos, ya que podríamos comprarlos a precios bajos. En lugar de dedicarse a la agricultura, los campesinos debían ir a la ciudad para vender su fuerza de trabajo en las fábricas estadounidenses que producían textiles o artículos electrónicos para exportación”.

Los medios de subsistencia de miles de campesinos fueron destruidos. El documento de la PAPDA explica lo ocurrido: “Las políticas neoliberales golpearon a las comunidades rurales en el núcleo de la resistencia campesina, ocasionando un éxodo rural de grandes dimensiones y el crecimiento acelerado de los suburbios. Estas medidas económicas hacen parte del proceso de desestructuración de la agricultura campesina local, favoreciendo a las grandes trans-nacionales que operan en el mercado de alimentos. El resultado fue un empobrecimiento drástico de los campesinos productores excluidos del mercado por la liberalización del comercio exterior, generando una dependencia extraordinaria y desempleo a gran escala”.

El sector público fue reducido a su más mínima expresión por las reformas neoliberales. Se quedó sin recursos, humanos y financieros, para preparar a Haití ante desastres naturales tales como terremotos y huracanes. Según la PAPDA, “hay que admitir que la magnitud de los daños [causados por el terremoto] es intrínseca a los elementos vinculados a la irresponsabilidad de un Estado estructurado contra el pueblo. No es un secreto para nadie: ya en 2007, un informe de la Purdue University advertía sobre la inminencia de un terremoto en Haití, pero el Estado se limitó a menospreciar el informe y a indicar las medidas de protección básicas”.

Hoy, después de un terremoto que causó tanta devastación, el MARNDR anuncia el lanzamiento de un programa de reconstrucción agrícola que, según la PAPDA, brindará muchos más beneficios a las multinacionales que a los pequeños productores. Más de la mitad de los 687 millones de dólares está destinada a proyectos de infraestructura: sistemas de irrigación, carreteras rurales, reparación y refuerzo de las orillas de los ríos, etc. La segunda parte más importante del presupuesto está destinada a la compra de equipos como tractores y demás maquinaria agrícola (113,5 millones de dólares), seguida por la reforestación (37 millones) y las estructuras para prevenir la erosión (20 millones). Además, una parte considerable del presupuesto está reservada para la compra de fertilizantes (18,4 millones), pesticidas (4,7 millones) y semillas/plántulas (5 millones).

Ya que la mayoría de los campesinos haitianos no está en condiciones de comprar un tractor o insumos químicos, incluso si estos fueran subvencionados, el programa beneficiará solo a una pequeña minoría. Es más, dado que Haití no produce fertilizantes, ni pesticidas, ni maquinaria agrícola, serán las empresas extranjeras las que ganen los contratos de venta de todos estos productos. De la misma manera, no hay duda que los contratos de construcción de infraestructuras serán otorgados a multinacionales. Lejos de promover la autosuficiencia nacional, este programa no hará otra cosa que aumentar la dependencia de Haití respecto a los insumos importados. La PAPDA, como lo indica en su informe, piensa que con el tiempo el programa será corregido para favorecer a los intereses extranjeros de manera aún más profunda: “será un programa retocado, dictado y financiado por extranjeros. Por ende, además de la mezquindad de las ambiciones iniciales, será aún peor cuando sea retomado y corregido por agencias como la USAID y otras”.

Destaca PAPDA con una cierta amargura: “La ayuda humanitaria obedece a las leyes del mercado capitalista, que hace pasar los contratos por circuitos donde una gran cantidad del dinero con fines humanitarios se queda en los países donantes. En el campo de la ayuda humanitaria, la preocupación por los intereses y las ganancias está también presente”. Las autoridades haitianas ya no consideran a los campesinos como actores legítimos que conviene consultar: “El MARNDR niega la existencia y la fuerza representativa de la clase campesina. Escoger la política neoliberal equivale a negar también la validez de los conocimientos populares. El MARNDR sigue dando estatuto de verdaderos actores a las ONGs y a las empresas prestadoras de servicios, excluyendo a los productores, que son los que se interesan por cosas diferentes a las materias primas, las ganancias y hacer fortuna”.

Mervyn Claxton, experto en economía política del Caribe, concuerda con la idea de que las autoridades haitianas están perdiendo la oportunidad de dar inicio a una verdadera economía campesina que pueda realmente ayudar con la reconstrucción del país: “Haití dispone de toda una serie de variedades tradicionales de arroz, maíz y frijol. Fueron los esclavos africanos los que trajeron el arroz a Haití hace más de doscientos años, del que hoy existen variedades tradicionales que podemos reagrupar en dos grandes tipos: el arroz de montaña y el arroz de los pantanos. Como es sabido por todos, estas variedades tradicionales son más nutritivas que el arroz norteamericano barato y subvencionado que las remplazó hace 20 o 30 años (el arroz “de Miami”), luego de la liberalización del comercio.

Por lo tanto, respecto a las VAR (Variedades de Alto Rendimiento), el arroz haitiano es más adecuado a la lucha contra la malnutrición, considerada por el gobierno como un problema clave. Es probable que el uso de VAR aumente el riesgo de inseguridad alimentaria en vez de reducirlo, pues estas variedades requieren agua de forma regular y en cantidades suficientes, una necesidad que no podrá satisfacerse durante los periodos de sequía, muy frecuentes en Haití. Las VAR serán promotoras de exclusión y no de integración, ya que su imprescindible necesidad de agua obligará al Ministerio a no incluir en el Programa de Urgencia las zonas no irrigables. Los dueños de las tierras más difíciles de cultivar, menos fértiles o excluidas serán, inevitablemente, los campesinos más pobres del país”.

Los movimientos campesinos tienen su propia visión del modelo de agricultura alternativa que quieren construir. En el documento de la PAPDA hacen un llamado a redefinir las políticas públicas con el objetivo de romper de forma clara con las prácticas del pasado: [es necesaria una] “ruptura en el modelo de desarrollo respecto a la teoría neoliberal, ruptura respecto a la exclusión, ruptura respecto al imperialismo y ruptura respecto al estado centralista”. Para esto, la reconstrucción tiene que movilizar cuatro fuerzas sociales importantes: las mujeres, el campesinado, los jóvenes y los artistas y artesanos.

Doudou Pierre, al igual que Chavannes Jean-Baptiste, es miembro del Movimiento Nacional de los Campesinos del Congreso de Papaya. Doudou da una descripción de los que podría ser el modelo alternativo. Se trata, según él, de “reactivar” la agricultura en Haití siguiendo dos grandes principios. El primero es el de la soberanía alimentaria, es decir, producir localmente la mayor parte de alimentos que necesitan los haitianos: “Estamos en condiciones de producir por lo menos el 80% de lo que comemos”. El segundo incorpora una reforma agraria: “No podemos hablar de soberanía alimentaria si las personas no tienen tierra. Tenemos previsto tomar las tierras de los grandes propietarios y distribuirlas entre los campesinos, para que ellos puedan trabajarlas”. Cuando tengan las tierras, los campesinos necesitarán el apoyo de las autoridades: “El Estado tiene que darnos créditos, brindarnos soporte técnico y ayudarnos a almacenar y gestionar el agua”.

Hay varias propuestas para aumentar la cobertura de la agricultura campesina después de la implantación de estos cambios estructurales. El Centro de Investigación en Economía Política (CEPR) propone que los prestamistas internacionales acepten comprar toda la cosecha de arroz haitiano durante los próximos 2 años. Con este incentivo, los campesinos locales podrían producir casi tanto arroz cuanto reciben de ayuda humanitaria, y la recuperación del sector campesino, que está en ruinas, podría ponerse en marcha. Otra organización propone que el gobierno haga que las escuelas compren todos los alimentos necesarios para los comedores escolares a grupos de pequeños productores locales.

Por su parte, el gobierno no ha dado ningún signo que indique que aceptaría alguna de las propuestas formuladas por las organizaciones campesinas o por los grupos de reflexión que trabajan con estas. Dadas las circunstancias, no es para nada sorprendente que tanto Chavannes Jean-Baptiste, como todos los que manifestaron con él, estén furiosos.

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